Si, lo se, sólo con pensar en esta frase da una pereza... Pero no os preocupéis la operación bikini que os propongo no es para vosotros, sino para nuestros coches antes de salir de vacaciones. ¡Buf!, que alivio.
Se que esta operación no es tampoco del todo sencilla, así que os daré unos pequeños trucos para que podáis detectar el estado de vuestro coche antes de viajar:
1. Los neumáticos: es tan fácil como echar un vistazo a su apariencia. Si vemos que las rayas apenas tienen profundidad, esto es un mal signo. Deben tener al menos
Si además queremos investigar un poco mas, su desgaste podrá darnos pistas. Si hemos llevado las presiones altas, los laterales del mismo estarán mucho menos gastados que su parte central y si sus presiones han sido bajas, los laterales o perfil estarán gastados.
Recuerda que cuanto mas equipaje o compañía llevemos, más alta tiene que ser la presión de nuestras ruedas. (Observar en el manual de cada coche). Ojo, para modificar esta, tenemos que hacerlo en frío, o el valor que nos de, será mas alto por el calor.
Si cuando conduces te das cuenta que la dirección tiende a irse hacia un lado, puede que llevemos diferentes presiones en las ruedas delanteras, por lo que tendremos que igualarlas.
Si circulamos y notamos que el volante vibra, el equilibrado de las ruedas puede que lo hayamos perdido, por lo que tendremos que llevarlo al taller o al centro donde cambiamos los neumáticos.
2. Los frenos: tres son los trucos más significativos. El primero: escucha si tus frenos hacen un ruido raro, si lo hacen probablemente necesiten sustitución. El segundo: si cuando pisas el pedal vibra, serán los discos los que probablemente estén dañados. Y el tercero, si tienes la sensación que el pedal tiene mas recorrido de lo habitual.
3. La dirección: Si no te responde rápido porque tiene cierta holgura, debemos llevarla al taller. Si hace algún ruido también y si tiene dirección asistida y cada vez nos cuesta mas moverla puede ser por dos cosas: primera, falta líquido o segundo, llevamos las presiones muy, muy bajas.
4. Cambio y embrague. Con el cambio lo tenemos fácil, si las marchas rascan, algo pasa. Pero el embrague puede ser el causante, ya que puede que sea él, el culpable por uso excesivo. En este caso lo tendremos que llevar también al taller, aunque puede que tengamos suerte y no esté roto, y sea el cable o la bomba los que no transmiten la presión.
5. Motor: aquí hay que utilizar el lenguaje de los indios, por señales de humo. Negro significa que consume demasiada gasolina y no es bueno. Blanco, demasiado aceite, que tampoco. ¡Además, hay que tener cuidado con el medio ambiente!
6. Los niveles de aceite, líquido de frenos, líquido refrigerante y limpiaparabrisas tienen que revisarse con periodicidad. El de aceite, en concreto, debe cambiarse cada
7. Suspensión: Si los baches hacen que los empastes pasen factura, no significa que tenemos que ir exclusivamente al dentista. Un ruido extraño, como siempre, también es un buen chivato. Recordad que una suspensión dañada hace que nuestra frenada sea menos efectiva y que nuestros neumáticos también se degraden más de lo habitual.
Bueno, espero que os haya ayudado. Aunque creo que esta operación bikini, también nos perseguirá, al menos, año a año....







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