Acabo de volver de Frankfurt de ganar mi primera carrera del Campeonato Alemán de turismos y me gustaría contaros tantas cosas que no se por dónde empezar.
Aunque me encantaría poder trasmitiros lo que sentí al pasar por la línea de meta, creo que me quedaría tan corta en el mensaje comparado con la realidad, que realmente sería una pena estropearlo. Pero os lanzaré palabras y espero que vosotros le pongáis imágenes: felicidad desbordada, estar en una nube, celebración con el equipo, emotivo himno español, champán, mucho champán. Me vaciaron una botella entera encima y me entró en los ojos. Ni si quiera podía ver, pero tampoco oír o sentir ya el cansancio.
Este sería sin duda, el momento que busco cuando lucho, me esfuerzo, me desespero, me canso, me ilusiono, me caigo, me levanto...Pero ahora mas que nunca te das cuenta que no es sólo mi momento, sino el de muchos, y eso es lo que lo hace tan grande. Por eso, antes de seguir, quiero dar las gracias, porque yo si que debo a muchos este momento tan especial. Me da apuro ponerme a dar todos los nombres, sois muchos. Pero se que vosotros lo sabéis y dar por seguro que en el podium subisteis vosotros conmigo, en mi pensamiento.
Ahora que ya lo hemos conseguido, y que ese podium no nos lo va a quitar nadie, os confieso que no lo tenía nada claro. Cuando me tiré a adelantar al BMW (yo voy con Chevrolet), sólo actué en un impulso, vi hueco, sabía que esa frenada era uno de mis puntos fuertes y lo hice. Cuando los dos coches entramos en contacto (chocamos ligeramente) pensé, ¡buf! como me dañe mucho el coche, los puntos para el campeonato, la reparación...Pero lo conseguí, me puse finalmente delante del hasta ahora imbatible Engstler. Ahora venía lo peor. Las cosas no se iban a quedar así. Dicen que es un piloto limpio, pero le herí el orgullo y aunque yo no creo que normalmente sea tan agresivo, este domingo se cebó conmigo. Me dio tantos golpes para intentar sacarme fuera de pista que se quedó con parte de mi carrocería incrustada en su morro delantero, obligándole y perder posiciones. Yo a pesar de ver que cada vez le sacaba mas distancia, no pare de correr todo lo que podía, como cuando nadas pensando que detrás viene un tiburón, en realidad, era instinto de supervivencia. Así llegó la deseada bandera a cuadros.
Ahora estamos segundos en el campeonato y recibimos muchas felicitaciones de hombres que están encantados de ver a una mujer en lo alto del podium y de mujeres que mientras compartían la victoria gritaban "respect for womans, respect"








Comentarios Recientes