Archivos tu lo que quieres es irte de fiés: Diciembre 2007

El viernes me acerqué al centro para ultimar algunas comprillas merceras del regalo de mi amigo invisible, y buscar de paso los regalos de Nochebuena #1 de Álvaro y Clara. Mientras rebuscaba en Bershkas y Pulls&Bear, me acordé de la vez en que Álvaro puso en duda mi tercer ojo, ese que divisa las prendas que porta todo ser humano en cincuenta metros a la redonda.

Álvaro: si, hace poco le regalé a alguien un bolso de Fornarina.
Yo: ah, si, ya lo he visto.
Álvaro: no.
Yo: como que no, claro que lo he visto.
Álvaro: que te digo que no...
Yo: a ver: es de lona, negro y pone Fornarina en rosa, ¿vale?

Se cree que se me va a escapar un bolso de Fornarina así como así.
Hombre por Dior.

Entre tienda y tienda, me encontré con África la de los Serrano y Angie y David de Factor X. Yo me pregunto ¿tan poco ganan las celebrities en España que tienen que comprarse los mismos jerséis del Zara que yo? Ay, qué mal está el star-system.

Por la noche, quedamos en la Latina para celebrar la cena de Navidad con las chicas (edito: y el chico, que luego se enfada...) de la sección. Tras ingerir montones de pinchos y raciones, y quedar saciados con un sentimiento de llenitud sin igual, rodamos hasta un bar de viejos en el que se protagonizaron varios momentos frikis al ritmo de los grandes éxitos de Bertín Osborne y Camilo Sexto, y que quedarán fijos en mi retina por muchos años.

A eso de las tres, quedé con Jota para irnos a dormir a casa de LeTigre, donde dimos gracias al Cielo por la existencia en el mundo de sofás-cama hechos a base de barras de metal asesinas, astillas de madera, clavos y piedras. Jo, no me extraña que LeTigre tenga esas contracturas del tamaño de trailers, si es que se ha tirado media vida durmiendo en una tortura con cojines.

El sábado, nos levantamos sobre la una, y bajamos corriendo a la sastrería del barrio. Jota tenía una comida navideña con los amigos de la uni, y como se había olvidado de meter un par de calcetines en la mochila el día anterior, pues tuvo que comprarse unos. Como ya os he contado alguna vez, Jota siente un permanente e irrefrenable deseo de comprar calcetines, así que no contento con el par que necesitaba, decidió comprarse otro, por si acaso.

No sé si alguna vez podremos tener un piso, pero desde luego sí que podremos arropar a nuestros hijos con mantas hechas a base de calcetines usados.

Por la noche volvimos a quedar para asistir al concierto de la maravillosa Róisín Murphy en La Riviera. Después de mucho estrés dentro del coche, inmersos en un atasco de esos que te hacen odiar la Navidad con todas tus fuerzas, llegamos al concierto unos diez minutos antes de que empezase.

roisin-18-12-2007.jpg


Ni Piero lo hubiese flippppppado tanto como lo hicimos nosotros durante la actuación de la irlandesa. Una banda con guitarra, bajo y batería, dos coristas bailando como robots y un dj acompañaron a la Róisín (sin sujetador), que no paró de bailar sobre sus tacones de dieciocho centímetros mientras se cambiaba constantemente de atuendo, en una sesión mitad house, mitad funky, que se ha convertido en uno de los momentazos del año. Momentos en plan rave, con remezclas de Overpowered y Ramalama, proyecciones poperas, una vuelta al pasado con Forever More de Moloko, un momento fans en el que se lanzó al público, y un broche final en que las bailarinas y ella comenzaron a pegarse y rebozarse por los suelos, que pasará a la memoria histórica de la mayoría de hombres de la sala. Gafas de lentejuelas, sombreros imposibles, disfraces... una guayedad, vamos. 

 

 

iSing: esta mañana me he levantado tarareando 'Sancho-Quijote' os lo juro. 

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¿Qué es esto?
 

Ayer vi, en una de sus setecientas resposiciones, uno de esos capítulos de Smallville que te demuestran que merece la pena tragarse este bodrio de vez en cuando. En él, Clark se giraba hacia Lex preguntándole sobre si algún día acabarían enfrentados entre sí, a lo que Lex le responde: “créeme, Clark, nuestra amistad... será una leyenda”. Si eres un poco, solo un poquito, friki de Superman, pues se te ponen los pelos de punta, claro. Eso sí, hasta que vuelves a presenciar otro momentazo como éste habrán de pasar capítulos y más capítulos totalmente infumables sobre los Kent y sus allegados.
Jo, qué coñata. Ya podían haber recopilado todos esos momentos míticos y haber hecho una peli sobre el joven Superman, la verdad.

Bueno, retomemos el fin de semana, que se nos echa el puente encima y yo con estos pelos.

El sábado quedé con una antigua amiga del cole que hacía bastante tiempo que no veía, concretamente diez años. Vale, no es verdad, la vi hará unos meses en una cena de clase, pero antes hacía que no la veía diez años.
El caso es que fuimos a una sala horripilante de Azca, donde el grupo de su hermano pequeño, Soft Ache, daba un concierto de punk rock que, la verdad no estuvo nada mal para la edad media que sumaban sus componentes. La última vez que vi a la criaturita en cuestión era todavía un niño sonrosado con mofletes del tamaño de ruedas de camión, así que os podéis imaginar mi impresión al verle sobre el escenario. Obviamente aún les queda mucho por tocar, pero no lo hicieron nada mal. Aquí dejo el enlace a su myspace.

Después del concierto nos acercamos hasta Ritmo y Compás para dejar todos los instrumentos bien guardaditos, y así partir libremente hacia los bares del centro a ponernos finos a tapas y cerveza.
Después de una hora y cuarto todavía estábamos intentando aparcar.

Muertos del asco, finalmente optamos por bajar hasta Lavapiés, para al menos tomarnos una copa antes de irnos a la cama. Como eran las mil y monas, nos cerraron enseguida todos los bares, y al final nos fuimos a eso de las cinco a dormir.
Qué vida esta.

El domingo quedé con Jota para que me diese los presentes que me había traído de Liverpool, todos ellos inspirados por la beatlemanía que ambos compartimos: una taza del submarino amarillo y una placa de Penny Lane Street. Jota dice que todas las liverpoolienses son muy horripilantes, y que pasó mucho miedo por que una de ellas le agarró de la bufanda y le atrajo hacia si intentando ahorcarle.
Ya será para menos.

superman-05-12-2007.jpg


SUPERENSERIO OS LO DIGO, que esta noche Cuatroº emite el último episodio de Kyle XY. ¡Qué nervios!
iSing: sex pistols // anarchy in the uk 

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¿Qué es esto?
 

El viernes Jota partió hacia Liverpool para pasar el fin de semana en compañía de sus amigotes de la universidad.
La verdad, prefiero no pensar qué hicieron allí.

Como me quedaba de Rodríguez todo el finde, enseguida elaboré toda suerte de planes para entretenerme en esas largas horas en ausencia de mi amado. Con mucho arte, el viernes quedé con Nightology, Thor, Eneko y Pati para tomar unas cañas y unos nuggets de dieta en el Boothill de Majadahonda.
Los nuggets de dieta son ya toda una institución.

Quedar en el Boothill de Majadahonda supone siempre desprendernos de una parte importante del grupo, la que vive en el centro y no suele moverse a más de cien metros a la redonda de su barrio ni aunque le amenacen con un disco de grandes éxitos de Melody. Como bien dice Thor, en Malasaña hay una fuerza oculta que impide a sus habitantes salir del barrio; se llama fuerza de la jetividad, la descubrió Sir Isaac Malasanewton y viene a valer 9,8 jetismos por segundo.
Así de claro.

Del Boothill rodamos a casa de Nightology, donde descubrimos que la calefacción que sale del techo es una de las cosas más absurdas de la historia del mundo. Como en casa de Nightology solo quedaban restos de cervezas y rones de fiestas pasadas, Eneko y Pati acabaron emigrando pronto, y al final nos encontramos tres únicos supervivientes alimentándonos a base de Nocilla y jugando a los videojuegos de la Guerra de las Galaxias de Nightology. La casa de Nightology es muy curiosa, por que como su interior ha sido creado un poco improvisadamente, pues almacena todo tipo de cosas inconexas, como una colección de discos con cinco únicos discos (el de mákina de los noventa, el de James, el 'Exciter' de Depeche Mode, el de Estopa y otro que no nos quiso enseñar, vaya usted a saber por qué...), o una colección de pipas de madera fabricadas por él mismo, y en las que nos enseñó a fumar tabaco mezclado con mandarina, que creo que es una de las cosas más frikis que he hecho jamás. Todos nos declaramos enseguida fanes de fumar tabaco en pipa, aunque es evidente que a quien mejor le quedaba era a Eneko, por eso de que es marqués y tal.

A eso de las tres, Nighto anunció que se retiraba a dormir, y como Thor y yo nos resistíamos a largarnos de su casa, finalmente optamos por meterle en la cama y quedarnos en el salón viendo la segunda parte de Underworld, una peli muy mala sobre vampiros y hombres lobo que daba mucho miedito y mucha asquerosidad.
Thor no hacía más que lloriquear diciendo que se quería ir a casa, nodigomás... 

mandarina-03-12-2007.jpg

iSing: the beatles // get back 

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