Jota cree que tengo un amante llamado curro por que siempre que me llama estoy con él.
“Hola, ¿dónde estás?”
“No, estoy en el curro...”
Y así siempre.
El viernes pasado partimos hacia mi mini semana de vacaciones en la Jacetania. En el viaje de ida, Thor y yo decidimos que somos los guardianes de la guayedad, esto es, de todo lo guay. Para salvaguardar nuestros conocimientos y compartirlos con el resto de la humanidad, hemos decidido editar una Guía Guaychelín, donde aparezcan las referencias de todas las cosas guays habidas y por haber en este mundo. Obviamente, las diferentes entradas vendrán calificadas con sus correspondientes 'Estrellas Guaychelín', nominación que será harto difícil conseguir ya que nosotros somos muy exigentes.
Evidentemente, nos hemos tirado toda la semana quitando y poniendo estrellas a diestro y siniestro.
Como Jota es un envidiosón de cuidado, le ha dado mucha rabia nuestro maravilloso proyecto, y ha decidido crear por su cuenta la Guía Guaympsa. Pero vamos, no tiene nada que hacer.
Para empezar bien la semana, el sábado montamos un auténtico fiestón improvisado en casa. Después de que dos sujetos se marcasen en mitad del salón un baile que para si ya quisiera Leonardo Dantés (maquinaaaa, piedraaaaa, plantaaaa (con la variante árboooool cuando la cantaba Nightology, claro), a-ni-ma-li-toooooooooo), saltamos a la psicodelia japonesa de The Mops, y de ahí al desmadre total. A las doce y cinco en punto ya teníamos a la policía municipal llamando a la puerta para quejarse, nodigomás. Obviamente, no íbamos irnos sin más, así que les respondimos con un ‘Fight For Your Right’ (to paaaaaaaaaaaaaaaaaaaarty) de los Beastie Boys amplificado a todo volumen y cantado por todos los presentes a pleno pulmón, después de lo cual, apagamos la radio y nos fuimos al bar. Que somos subversivos, pero tampoco tanto hombre.
Durante esta semana, además, hemos descubierto tres nuevas Trinidades:

Calamaro, Fito Páez y Tim Burton

Ángel Cristo, Maradona y El Pequeño Ruiseñor.

María Teresa Fernández de la Vega, Magda y la simia de 'El Planeta de los Simios'
Además de todo esto, el lunes descubrí que me gusta la estación de Astún por que está plagada de palilleros enfundados en monos tipo Flanders que parecen sacados de un videoclip de George Michael, el martes que me quiero comprar el Guitar Hero, sobre todo después de que me lograse pasar este temazo ante los ojos de incredulidad de Mery y ya no digamos de Eneko:
y el miércoles, que cuando no vemos en la nieve ‘las rodillas son nuestros ojos’ (¿?). El jueves aterricé en Madrid a eso de las once de la noche, directamente desde el AVE, y descubrí que mi novio, que se volvió el domingo con un esguince de rodilla, se había convertido en un cojo gruñón, es decir, en House. House me llevó a casa y allí le confesé que me había comprado unas nuevas manoplas para la nieve por el módico y rebajado precio de 60 leuros. La verdad es que aunque todo el mundo me aconsejó que no lo hiciera por eso de que las manoplas son más incómodas que los guantes, al final me las acabé comprando por que ya se sabe que cuando se me mete algo entre ceja y ceja ya no hay quien me saque de encima, y más aún si se trata de comprar compulsivamente. El caso es que me comieron la cabeza tanto que al final me acabé obsesionando con que las manoplas me quedaban pequeñas y a la mañana siguiente volví a la tienda para cambiarlas por otras más grandes.
Yo: mh, si, hola, mira es que me compré estas manoplas ayer y el caso es que me las he probado esta mañana y creo que me están pequeñas...
Dependienta: ajá, o sea que te han crecido los dedos durante la noche.
Yo: um, esto, pues.... no...
Dependienta: a ver ponte estas y prueba con la fijación aquella a ver qué tal te apañas.
Yo (después de golpear varias veces la fijación sin éxito): um...
Dependienta: mhhhhh, vale, a parte de torpe con la manoplita te apañas o no te apañas...
Ayyy, casi lloro.
Por si fuera poco, esta semana el karma volvió a vengarse de mi, empeñado en demostrar que su existencia rige mi vida. Después de reírme inhumanamente en pistas de una pobre niña un poco rolliza, que bajaba totalmente sofocada y con una cara de sufrimiento sin par arrastrando sus esquís por toda la estación, después incluso de comentarle a Thor “ayyyy, el karma se va a vengar de mi por esto...”... va y me clava en lo alto del cráneo la puerta del maletero de Jake, así, como si tal cosa. Madre mía, que de estrellas vi.
Maldito karma, cualquier día de estos me va a matar.
iSing: weezer // my name is jonas




















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