Estaba buscando un vídeo del Daydream decente para poneros (los míos son muy cortitos, y además en ellos Thom Yorke es sólo un puntito negro y rojo que corretea por el escenario), cuando me he encontrado con este que es a todas luces mejor que cualquier otro vídeo del mundo mundial.
La grabación es uno de los webcasts que colgaron en la página de Radiohead el noviembre pasado, y es una cover de Ceremony, probablemente la canción de New Order que tiene un sonido más puro, y que Sofía Coppola retrató perfectamente en forma de amanecer. Sé que estoy muy pesada con el tema de Radiohead, pero como le contaba ayer a Jota: no puedo evitar sentir amor por los músicos que me transmiten algo tan intenso como Thom Yorke o Björk (OJO: para ver la cover de Unravel, pinchen aquí). Hay algunos que te divierten, te gustan, te llegan... y otros con los que la conexión es tan fuerte que sientes que esa persona y ese sonido forma parte de ti o de alguna cosa que has vivido. Me pasa también con las artes plásticas, pero mucho más con la música, por el lenguaje universal que maneja. Y es entonces cuando llega el amor. No hacia la persona, ni la canción. No es un amor Tokio hotelero, no es endiosar a alguien que no se lo merece. Es amor físico y real, pero hacia el talento. A la capacidad de crear algo totalmente nuevo que comunique a personas que viven a miles de kilómetros. Amar el talento de otra persona es algo muy especial, porque no está sujeto a nada, y resulta imposible ser irrespetuoso con él, ni envidioso, ni exigente. Ése es mi instinto. Amar a la gente que salvaguarda el talento. Son tan pocos en el mundo...
Y después de esta paja mental disertación sumamente interesante, les dejo con Thom Yorke y los suyos.
Dios, quiero tener muchos hijos con ese tarado.












HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Comentarios Recientes