Novedades en la categoría en ocasiones veo gangas

Jota cree que tengo un amante llamado curro por que siempre que me llama estoy con él.

“Hola, ¿dónde estás?”
“No, estoy en el curro...”


Y así siempre.

El viernes pasado partimos hacia mi mini semana de vacaciones en la Jacetania. En el viaje de ida, Thor y yo decidimos que somos los guardianes de la guayedad, esto es, de todo lo guay. Para salvaguardar nuestros conocimientos y compartirlos con el resto de la humanidad, hemos decidido editar una Guía Guaychelín, donde aparezcan las referencias de todas las cosas guays habidas y por haber en este mundo. Obviamente, las diferentes entradas vendrán calificadas con sus correspondientes 'Estrellas Guaychelín', nominación que será harto difícil conseguir ya que nosotros somos muy exigentes.

Evidentemente, nos hemos tirado toda la semana quitando y poniendo estrellas a diestro y siniestro.

Como Jota es un envidiosón de cuidado, le ha dado mucha rabia nuestro maravilloso proyecto, y ha decidido crear por su cuenta la Guía Guaympsa. Pero vamos, no tiene nada que hacer.

Para empezar bien la semana, el sábado montamos un auténtico fiestón improvisado en casa. Después de que dos sujetos se marcasen en mitad del salón un baile que para si ya quisiera Leonardo Dantés (maquinaaaa, piedraaaaa, plantaaaa (con la variante árboooool cuando la cantaba Nightology, claro), a-ni-ma-li-toooooooooo), saltamos a la psicodelia japonesa de The Mops, y de ahí al desmadre total. A las doce y cinco en punto ya teníamos a la policía municipal llamando a la puerta para quejarse, nodigomás. Obviamente, no íbamos irnos sin más, así que les respondimos con un ‘Fight For Your Right’ (to paaaaaaaaaaaaaaaaaaaarty) de los Beastie Boys amplificado a todo volumen y cantado por todos los presentes a pleno pulmón, después de lo cual, apagamos la radio y nos fuimos al bar. Que somos subversivos, pero tampoco tanto hombre.

Durante esta semana, además, hemos descubierto tres nuevas Trinidades:


calamaro-fito-tim.jpg

Calamaro, Fito Páez y Tim Burton

cristo-maradona-joselito.jpg

Ángel Cristo, Maradona y El Pequeño Ruiseñor.

delavega-vieja-simia.jpg

María Teresa Fernández de la Vega, Magda y la simia de 'El Planeta de los Simios'

Además de todo esto, el lunes descubrí que me gusta la estación de Astún por que está plagada de palilleros enfundados en monos tipo Flanders que parecen sacados de un videoclip de George Michael, el martes que me quiero comprar el Guitar Hero, sobre todo después de que me lograse pasar este temazo ante los ojos de incredulidad de Mery y ya no digamos de Eneko:

 


y el miércoles, que cuando no vemos en la nieve ‘las rodillas son nuestros ojos’ (¿?). El jueves aterricé en Madrid a eso de las once de la noche, directamente desde el AVE, y descubrí que mi novio, que se volvió el domingo con un esguince de rodilla, se había convertido en un cojo gruñón, es decir, en House. House me llevó a casa y allí le confesé que me había comprado unas nuevas manoplas para la nieve por el módico y rebajado precio de 60 leuros. La verdad es que aunque todo el mundo me aconsejó que no lo hiciera por eso de que las manoplas son más incómodas que los guantes, al final me las acabé comprando por que ya se sabe que cuando se me mete algo entre ceja y ceja ya no hay quien me saque de encima, y más aún si se trata de comprar compulsivamente. El caso es que me comieron la cabeza tanto que al final me acabé obsesionando con que las manoplas me quedaban pequeñas y a la mañana siguiente volví a la tienda para cambiarlas por otras más grandes.

Yo: mh, si, hola, mira es que me compré estas manoplas ayer y el caso es que me las he probado esta mañana y creo que me están pequeñas...
Dependienta: ajá, o sea que te han crecido los dedos durante la noche.
Yo: um, esto, pues.... no...
Dependienta: a ver ponte estas y prueba con la fijación aquella a ver qué tal te apañas.
Yo (después de golpear varias veces la fijación sin éxito): um...
Dependienta: mhhhhh, vale, a parte de torpe con la manoplita te apañas o no te apañas...

Ayyy, casi lloro.

Por si fuera poco, esta semana el karma volvió a vengarse de mi, empeñado en demostrar que su existencia rige mi vida. Después de reírme inhumanamente en pistas de una pobre niña un poco rolliza, que bajaba totalmente sofocada y con una cara de sufrimiento sin par arrastrando sus esquís por toda la estación, después incluso de comentarle a Thor “ayyyy, el karma se va a vengar de mi por esto...”... va y me clava en lo alto del cráneo la puerta del maletero de Jake, así, como si tal cosa. Madre mía, que de estrellas vi.
Maldito karma, cualquier día de estos me va a matar.



iSing: weezer // my name is jonas   

| | Comentarios (0) | TrackBacks (0)
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 
Madre mía cabo de volver de H&M y he de confesar que he pasado auténtico miedo, más casi que frustración o vacío existencial.
Digamos que he pasado un 60 por ciento de miedo, un 30 por ciento de frustración y un 10 por ciento de vacío existencial.

En H&M no quedaba absolutamente nada de Roberto Cavalli. El inmenso cartel AGOTADO colgado en la puerta de Gran Vía no auguraba nada bueno cuando he llegado a eso de las tres y veinte. Un par de sujetadores y bragas bastante pavorosos en una mesita era cuanto quedaba de la colección... he pasado mucho miedo imaginando lo que ha tenido que ser eso a las diez de la mañana, incluso me ha parecido ver un par de miembros cercenados tirados entre las estanterías...

Mientras salía he escuchado estas conversaciones:

Mujer 1: perdone, ¿queda algo de Roberto Cavalli?
Dependienta: no.
Mujer 2: disculpe, ¿sabe esas camisas de leopardo que...?
Dependienta: no.
Mujer 3: oiga...
Dependienta: no.

Las dependientas de H&M rebosan amabilidad por los cuatro costados.

Sumida en la desesperación consumista más absoluta, he salido del local arrastrando los pies mientras me repetía “no puede ser, no puede ser...”. Acto seguido, he mirado el reloj. No pasa nada, pienso, aún me da tiempo de pasarme por otro H&M.

He bajado al trote hasta Preciados tan deprisa que casi me da un algo.

Yo: perdona (arf, arf), ¿tenéis algo (arf) de Roberto Cavalli (arf, arf, arf)?
Dependienta: no, en este local no hemos tenido nada...
Yo: jjjjjjjj, maldita...
Dependienta: ¿qué?
Yo: nada, nada, que voy a mirar a ver si veo algo...

Con la desesperación al final me he acabado llevando como diecisiete prendas al probador, que poco o nada tenían que ver con Roberto Cavalli. Dispuesta a comprar lo que fuera, me he probado cosas que en la vida pensaría que podría llevar, y al final he acabado comprándome una camiseta, un pañuelo y un par de guantes. Todo muy chulo, pero de nada de Cavalli, así que todas sabemos que ninguna de estas compras me satisfacerá jamás.
Cada vez que me las ponga recordaré este día fatal.

Por si fuera poco, mientras volvía al trabajo me he cruzados con dos o tres personas que portaban las dichosas bolsitas de Cavalli solo para fastidiarme. Mañana llevar esas bolsitas estará más demodé que el truco de los ojos de Marujita Díaz, pero hoy son lo máximo, así que todas esas malas personas no van a acostarse hasta que se hayan paseado con la maldita bolsa en la mano por todo Madrid: subo la Gran Vía, bajo la Gran Vía, giro hacia Fuencarral, camino hasta Argüelles, me meto en el metro, y vuelvo a empezar. Subo la Gran Vía...

En fin, un éxito.


iSing: nada, estoy deprimida.
----------------------
Jota: dios, cada vez te pareces más a Britney.
Yo: qué me estás contando.
Jota: si, si. ¿A ver? Ríete otra vez así, como te has reído...
Yo: mmhhhboahahahahaha...
Jota: vale, y ahora canta: ‘it’s Peque, bitch’
| | Comentarios (5) | TrackBacks (0)
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 
Jota ha vuelto a llamarme para comunicarme que ha hecho caso omiso a mis dos únicas indicaciones, y que, por tanto, ha fracasado en la primera parte de la Operación C:

1. Madruga, coñe.
2. Cuando estés en la tienda, coge todas las tallas que puedas, ya te las probarás más tarde.

Al parecer, cuando ha llegado solo quedaban algunas prendas de mujer en una mesita. ¡Una triste mesita! De los anillos y brazaletes ni rastro, claro. Él tenía fichado un traje esmoquin de color azul, y ha avistado dos al entrar. Como su mayor empeño en esta vida es ignorar mis instrucciones, pues ha cogido la talla que mejor le ha parecido y se ha ido con ella muy contento al probador. Le quedaba pequeño, y cuando ha vuelto obviamente ya no quedaba ni rastro del otro traje. ¡Porca miseria!
| | Comentarios (4) | TrackBacks (0)
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 

Me hallo francamente nerviosa y alterada. Hace una hora y media que la colección de Roberto Cavalli para H&M llegó a las tiendas, y me consta que a estas alturas no debe quedar más bien nada.
Madre mía, y yo encerrada en la oficina sin poder salir.

Menos mal que tengo un plan de acción preparado para actuar de forma rápida y eficaz lo más pronto que me sea posible, esto es, a la hora de comer:

Paso 1: la avanzadilla.
Por suerte o por desgracia, tu novio no entra a trabajar hasta las tres de la tarde. Sin que él lo sepa, has estado entrenándole durante meses en el arte del fashionismo, así que, la tarde antes, le envías parte del catálogo señalando bien grande las prendas que crees que le sentarán mejor, y reseñando lo baratérrimo de los precios y la exclusividad de la marca. Cuando le hayas convencido de que es imprescindible para su felicidad el pasar por la tienda, le haces llegar una relación de los objetos que deseas desde hace semanas, y que no necesitan de tu presencia para ser comprados: pulseras, anillos, medias, zapatos... Con suerte te los regalará. En su defecto, los comprará si es que queda algo.

Paso 2: vestimenta.
Tienes poco tiempo para realizar tus compras, así que será mejor que vayas preparada. Cálzate la ropa más cómoda que tengas (sin llegar al chándal, por amor de Dior), zapatillas planas para correr por la tienda y un bolso gigante para meter cuantas cosas puedas. No te maquilles: sudarás como un cochino con tanto cambiarte y descambiarte y volverás con la cara como un cuadro de Monet.

Paso 3: ready, steady, go.
Márcate una hora de salida. Sabes que cuentas con un tiempo determinado para ir y volver, así que planifica bien tu recorrido hasta la tienda. ¿Habrá tráfico? Ve en metro. ¿No hay metro en tu ciudad? Ve corriendo. Lo importante es que llegues cuanto antes o te quedarás sin tallas, sin complementos, ¡SIN NADA! Dior, que estrés.

Paso 4: los dineros.
En este tipo de situaciones sentirse culpable por la cantidad de leuros que te gastes en la tienda es un dato irrelevante. Debes pensar a la inversa: estás ahorrando. ¿Cuánto te gastarías normalmente por un modelito de cebra made in Cavalli? ¿Dos mil, tres mil euros? Pues ya está, es por tu bien.


Ais, qué tensión. Sólo me quedan dos horas para salir.
Esta tarde actualizo y os cuento que tal ha ido. Deseadme suerte...

Edito: ay Dior, Jota me acaba de llamar y está llegando a la tienda de Goya. ¡Qué nervios!

iSing: pues algo de Georges Brassens que está sonando por ahí...

| | Comentarios (4) | TrackBacks (0)
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 

Esto:

chkchkchk_5_11_2007.jpg


Es la prueba fehaciente de que el sábado estuvimos viendo a los chk chk chk en Bilbao.

Yo: oye, que digo que va a ser muy difícil seguir la dieta estando en Bilbao, ¿no?
Jota: bueno, puess... ignoramos la dieta durante el finde, ¿vale?
Yo: vale.
Jota: oye, ¿no tienes hambre?
Yo: no.
Jota: ¿en serio? Si aún no has comido...
Yo: mhhh, bueno... la verdad es que me he comido media bolsa de patatas fritas, pero como todavía no me habías levantado el veto dietil pues no podía decírtelo...
Jota: mhhh, qué bien...

Y así quedó inaugurado el vigésimo segundo finde gastronómico de Jota y Veruca Salt.

Arribamos el a eso de las siete, y enseguida dejamos todos los trastos en el hotel y nos fuimos al Casco Viejo a tomar unos pintxos y unos vinos. La ciudad en la que la bebida oficial es el kalimotxo no podía defraudarnos y enseguida nos sentimos de lo más a gusto entre pintxos de txaca y txampis con salsa de setas. Mhhh, agahgahga...

El sábado nos levantamos temprano y bajamos andando hasta el Guggenheim. Hay que ver lo que dan de si los fines de semana cuando madrugas.

Tras tasar en unas dos mil quince horas la cola para entrar, decidimos obviar todas las obras de arte del interior y auto convencernos de que admirarlo por fuera era suficiente para saciar nuestras ansias turistas. Emigramos hacia el Casco Viejo para continuar la ruta por los bares de pintxos y las diversas tiendas fichadas por mi la noche antes, no sin antes llevar a cabo la petición de Thor de quemar el perro de flores del Guggenheim, o en su defecto, hacernos una foto haciendo que nos lo comíamos.
Yo no se porqué le tienen tanta manía al perro ese, la verdad...

cola-infernal_5_11_2007.jpg

La cola infernal. El de gris está a punto de suicidarse...

Junto a la entrada nos encontramos una manifestación de familiares de presos, que nos dio para debatir largo y tendido durante casi todo el fin de semana.

Ya en el centro, y tras pasar por un outlet de Mango donde me compré unos pantalones de lana preciosos y baratérrimos, y que estrené en menos tiempo de lo que tardo en gritar “¡¡dios, faldas al cincuenta por ciento!!”, encontramos un bar, Irrintzi, súper cool, con pintxos de nombres tan fastuosos como “crujiente de manzana con pato en salsa de cacahuete” o “strudel de espinacas y pera” o “setas rellenas de foie”. El grado de coolneidad del local quedó confirmado con la entrada, al rato de llegar nosotros, del diseñador Carlos Diez Diez y su barba, seguido de un séquito de lo más variado. Tiene que ser agotador para Carlos Diez Diez ser tan moderno, la verdad.

Por la tarde, reunión con una antigua amiga de la Universidad, tazón de chocolate a la taza, más pintxos, y rumbo al concierto, que se celebraba en un polígono industrial a las afueras de Bilbao.

---chk chk chk chck-bailarrrr-chck chk chk-dios qué calor-chk chk chk---

La vuelta a Madrid el domingo fue especialmente difícil. Jo, qué mal. Y eso que paramos en Burgos a comer montones de morcilla y demás cosas ricas y nos tiramos todo el viaje berreando canciones de Mika.
Berrear canciones en compañía te hace sentir mucho mejor en momentos de depresión.

EN OTRO ORDEN DE COSAS, durante el fin de semana nos ha dado tiempo a esbozar una nueva teoría sobre las Trinidades. Las Trinidades son conjunciones físico-temporales que se dan entre personas coetáneas, y que hacen que sean idénticas entre si por algún motivo. Es algo parecido a los “parecidos razonables”, como el que pueda existir entre Amor de Gran Hermano y la actriz Jaime Lee Curtis:

amor-jamilee_5_11_07.jpg

o entre Dave Gahan y Julio Medem:

medem_gahan_5_11_2007.jpg

o incluso entre Victoria Beckham y un pequinés:

vickibecks-pekines_5_11_07.jpg

pero a tres.

La primera de las Trinidades que Jota y yo detectamos en la vida real fue la configurada por:

-MacGyver

-Mike Oldfield

-Nacho Cano

Uno y trino, anda que no.

Nuestra nueva Trinidad es igualmente asombrosa, aunque creemos que artificial: Karl Lagerfeld, Roberto Cavalli y Calvin Klein. O son la misma persona, o tienen el mismo cirujano, o bien estamos ante una aleación cósmica sin precedentes.
¿No creéis?



iSing: plastic operator // folder
----------------
Thor: ¿me has llamado Thorpredictor en tu blog?
Yo: si.
Thor: a ver. El predictor es una cosa que funciona cuando haces pis en él.    

| | Comentarios (1) | TrackBacks (0)
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 

Ayer una compañera de trabajo me preguntó si en mi familia hay algún médico o alguien relacionado con la medicina.
Nada más lejos de la realidad.

La razón de su confusión reside en que maneje con soltura términos médicos ajenos a las personas de a pie, y que por ende haga diagnósticos a diestro y siniestro entre mis amigos ya tengan diarrea, dolor de cabeza o erupciones del tamaño de cornflakes.

“Uy, eso va a ser que tienes hipertensión. ¿Te has hecho un ecocardiograma transesofageo ultimamente?”

"Uff, te noto un poco callado, ¿no crees que podrías sufrir Asperger?"

Todo esto se debe, claro, a mi adicción a las series de médicos que ponen por la tele, ¿a qué si no?


CAMBIANDO DE TERCIO
Ayer LeTigre se llevó mis llaves de su casa (o sea, las llaves que tengo yo de su casa), así que he tenido que irme indefectiblemente de compras a la hora de la comida, mientras hacía algo de tiempo antes de volver al trabajo.

Como me da vergüenza gastarme más dinero en ropa, he decidido invertir lo poco que me queda en el FNAC.

El FNAC es el santuario del siglo XXI.
Yo he visto a gente peregrinar al FNAC.
Algunos incluso juran haber presenciado algún milagro de esos que saca Íker Jiménez en su programa.
¿Casualidad? ¡No! Serendipia...

Tras recorrer todas las secciones asequibles para mí, he salido con el DVD de El Laberinto del Fauno, una edición conjunta de Alicia en el País de las Maravillas // A través del Espejo de Lewis Carroll, y unos cascos nuevos para mi iPod.
Todo ello por menos de 20 leuros.

Lo que yo decía... un milagro...

 

SUPERENSERIO OS LO DIGO: que esta noche Cuatroº estrena 4x01 de House. ¿Qué pasará?

iSing: los planetas // mi hermana pequeña

| | Comentarios (8) | TrackBacks (0)
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 

Ayer me pasé por Strafalarius, digooo, Stradivarius, buscando un clon de un jersey-minivestido de Stella McCartney, que me habían chivado andaba por allí. Lo que yo no recordaba es que el jersey en realidad era de Bershka, así que me tiré media hora dando vueltas entre los estantes, intentando divisar “un jersey gris de lana con renos en color blanco, por favor...”. Cuando caí en la cuenta de mi error, era demasiado tarde: ya había puesto en movimiento a tres dependientas para que lo buscasen, y no hacían más que berrear de una esquina a otra del chiringo intentado dar con él.

Como todos sabréis, las dependientas de Stradivarius dan mucho miedo: conocen técnicas de defensa personal más avanzadas que Karate Kid, y sus cuerdas vocales, extraordinariamente desarrolladas, pueden producir ultrasonidos de esos que te vuelves loco sin saber por qué. De modo que hice lo único que se puede hacer en estos casos: dejé muy lentamente todo lo que llevaba entre los brazos (una camisa de cuadros y una sudadera), y salí muy despacio, pero sin vacilar, del edificio, rezando para que no me viesen.

 

Brrrrr brbrbrbrbr...

 

Ya que estaba, me acerqué al Bershka más cercano, empeñada en encontrar el jersey de marras. Finalmente di con él en un estante de la primera planta, y muy contenta me lo llevé al probador.

 

Cuando eres una compradora compulsiva, ir de compras y que, te pruebes lo que te pruebes, no encuentres absolutamente nada que te quede bien, es una auténtica desgracia.

 

De ahí mi reacción al ponerme el clon de Stella y comprobar que parecía una patata con un jersey de renos.

 

Dolor...

 

Dejé el jersey de vuelta en su estantería muy indignada. Menos mal que para casos desesperados, tengo siempre un as en la manga que me ayuda a aliviar los estados de ansiedad provocados por compras infructuosas: H&M.

 

Hay personas que acuden a la religión para paliar su angustia existencial.

Yo recurro a H&M.

 

Al final me compré una camisa de cuadros que por supuesto he estrenado hoy (primera regla de la compradora compulsiva: estrena todo lo que te compres de la forma más inmedita que te sea posible), y unos pendientes de aro negros (les doy un día, dos a lo sumo). Aunque no ha sido hasta hoy que me he dado cuenta de que mi obsesión consumista está fuera de control. Después de enseñarle mi novio, ese chico tan normal que jamás antes se interesó por la moda, mi camisa nueva, me ha soltado “si, creo que ya la había visto en la colección de esta temporada...”

 

 

Por favor, estoy enferma.

 

 

 

iSing: interpol // stella was a diver and she was always down

| | Comentarios (1) | TrackBacks (0)
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 
El viernes, Jota y yo decidimos sumarnos al mainstream cinéfilo y fuimos a ver El Orfanato, de Juan Antonio Bayona. Tras intentarlo en el Kinkinépolis, donde un millón y medio de coches se peleaban por entrar en el párking como hienas hambrientas, decidimos poner fin a esta tradición que hemos ido adquiriendo últimamente de sustituir los cines del centro por el Kinki, basada básicamente en nuestro perrismo y vagancia mutuos.

Tras media hora de atasco, durante la cual la virulencia de nuestros comentarios hacia los multicines se hace cada vez mayor hasta acabar en insultos a grito pelado, decidimos partir hacia los cines de Gran Vía, jurando no volver jamás a este antro.

Una vez en el centro, y tras dejar el coche en el aparcamiento del submundo chino de Plaza de España, subimos hasta los cines Gran Vía para comprar las entradas. Como se nos ha hecho infernalmente tarde, preguntamos por la sesión de la 01.00 a una mujer muy amable, que nos informa que no existe tal sesión, y que probemos en los cines de Montera.

Nos arrastramos hasta los susodichos, con un hambre ya que casi mordisqueamos los adoquines a nuestro paso, y finalmente compramos nuestras entradas. Tan ilusionados estábamos con la adquisición que ni siquiera nos molestamos en mirar la hora a la que era el pase. ¿Para qué? Si nosotros lo valemos.

Con estas, nos bajamos hasta la calle Arenal, buscando un lugar en el que saciar nuestras ansias comestibles. Tras pasar por delante de la chocolatería San Ginés, aghagahagaha..., encontramos un restaurante vegetariano con muy buena pinta, y entramos sin mas.

En el restaurante, de nombre Yerbabuena, nos ponemos  cerdos a todo tipo de vegetales, al tiempo que nos reímos un poco de un comensal de la mesa colindante, alteradísimo por que los crepes estaban hechos con huevo.

Están locos estos vegetarianos.

ATENCIÓN a los platos: setas de cardo empanadas con avena y pimientos de padrón en salsa romescu, ensalada de queso brie con mango, copos de maiz, brotes de alfalfa y vinagreta de frutos secos al eneldo, y queso de cabra templado sobre cebolla caramelizada, coulí de tomate, algas hiziki, asadijo de pimientos y guarnición de bouquet de hojas del campo.

Toma ya.

Cuando ya ibamos por el postre (tarta de zarzamoras), sucede lo siguiente:

Yo (mientras babeo un poco): mhhhh, aghagahga, ¿qué hora es?

Jota: ...las doce y veinticinco

Yo: ¿y a qué hora empezaba la peli al final? aghaghagha...

Jota: puessss.... a la una, ¿no?

Yo: espera, voy a mirar las entradas...

(saco las entradas de la cartera)

Juan: ¿y bien?

Yo (palidez repentina): pues, ehhhh... a las doce y veinticinco...

Esto solo nos puede pasar a nosotros.

Pagamos a toda velocidad, salimos del restaurante, y corremos calle arriba hasta los cines Montera. Llegamos a y treinta y dos, con flato, hipoxia y las tripas fuera.

Arf, arf...

EL ORFANATO, de J. A. Bayona

¡ATENCIÓN! súper spoiler

Si me hubieseis preguntado mi opinión nada más salir de verla, os habría dicho: NO VAYAS NI DE COÑA, a menos que quieras vomitar o hacerte pis en una sala de cine, claro.

Qué mal rato pasamos...

Y el caso es que la peli está guay... A día de hoy aún sigo pensando en ella, y eso me pasa con muy pocas películas, así que algo debe tener... Pasé mucho miedo y mucho estrés y mucha indignación. ¡Si llevo dos noche durmiendo mal por su culpa, leñe! Y no solo yo... a mitad de peli se me ocurrió mirar a mi baby y estaba más lívido que cualquiera de los protagonistas, el pobre...

Un, dos, tres, toca la pared...

El argumento no es especialmente novísimo, y bebe claramente de películas anteriores. La oscura y agobiante atmósfera de 'El Resplandor', la tensión psicológica de 'Los Otros, un escenario premeditado como el de 'Frágiles', contactos con el más allá poltergaistianos, unos cánticos infantiles al más puro estilo Freddy malaje Krueger, un final fantástico digno del 'Laberinto del Fauno' de del Toro y voilà. Los sustos son pocos pero infárticos. De berrear en tu asiento, vaya. Los actores están fenomenal, con mención especial a Belén Rueda (esta mujer se va a hacer de oro) y Geraldine Chaplin, espectacular haciendo de medium poseída.

"Nou se trahtah de ver parah creher, sinou de creher parah ver..."

Grande.

A lo que iba. La historia no es novísima (madre un pelín desquiciada, pierde a hijo y cree que se lo han llevado sus amiguitos fantasmas, mientras el padre asiste a toda la historia en plan "no doy crédito"), pero la forma de hilarla es sublime: los juegos entre niños, los flashback que resumen la historia, las conexiones entre personajes, los pequeños detalles que revelan partes de la trama... Y sobre todo es espectacular cómo ese terror que te ha mantenido aterido en tu asiento, casi ahogándote, de repente, sin que te des cuenta, revela una historia emocionante y profundamente tierna.

En definitiva, una peli de esas que cuanto más tiempo pasa más jugo le sacas (sobre todo cuando el terror vivido deja de atenazar tus músculos un par de días después), y que gana mucho cuando la pones en común con otros...

orfanato_15_10_2007.jpg
¿No es increíble que tan terrorífico ser sea uno de los más desamparados de la historia del cine?

 

iSing: cansei de ser sexy // meeting paris hilton
-------------
Pati: espera, yo tengo el móvil de su novia, digo, ¡no! esto, er, brbrbrbrbr
Eneko: ...sabes que esto va a ir directamente al blog, ¿verdad?

| | Comentarios (2) | TrackBacks (0)
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 

El otro día estuve en Carhartt buscando algunos de esos chollos post-veraniles que siempre me imagino que van a tener, pero que al final resultan siendo inexistentes.

Aunque ya hace varias semanas que abandoné el Modo Ahorro (véase, modo al que nos sometemos en situaciones de extrema pobreza, y durante el cual no nos está permitido comprar cosas no-rebajadas), aún mantengo cierto control sobre mis dineros, e intento no gastarme demasiada panoja en trapos por que si no luego Jota me echa la bronca y no es plan.

Una vez en Carhartt, y después de rebuscar en esas cestas infames en que dejan los saldos, me deslizo sibilinamente hacia la planta inferior, esperando no encontrar nada. Craso error. En la planta de abajo tienen LA FALDA. La más fabulérrima de todos los tiempos de esta tienda. Su precio: 113 leuros, una cifra nada compatible con el Modo Ahorro.

Boah, no pasa nada por probársela, pienso...

Así me va.

Me pruebo la talla más grande que queda en el estante que, por supuesto, no me entra ni untándome de manteca. Es bien sabido que a mi la ropa no me queda bien hasta que pasan dos o  tres años desde que me la compré, y claro, para entonces ya está tan demodé que lo único que puedo hacer es tirarla a un container o romperla y hacer trapos con ella.

Con estas, le pido al dependiente que me busque otra talla más grande en el almacén. Clarostá, no quedan. ¿Por qué iba a salir algo bien hoy? El dependiente, muy solícito, sube a la planta de arriba para consultar a sus compañeras mujeres si saben de la existencia de otros tallajes que le entren a más personas que a niñas de doce años, pero no.

Tras varios minutos de divagación, me desespero y les comunico que me voy, que ya vendré otro día. Ante la expectativa de perder a una clienta con un agujero en la mano (si es que se me ve en la cara....), reaccionan, y me cogen los datos por si la falda llega "en un par de días"....

día 1. Sin noticias de la falda.

día 2. Sigo esperando...

día 3. Me empiezo a preocupar.

día 4. Ti ti ti ti...

día 5. ...

día 6. Me acerco a la tienda. Las faldas han volado, en todas sus tallas y formas posibles. Lloro un poco encima de la estantería vacía, maldiciendo mi mala suerte, y me marcho de la tienda, jurando no volver jamás.

día 7. Sin poder olvidarme de la falda, me recorro hasta cuatro tiendas análogas, buscando a alguien que me de algún tipo de esperanza.

día 8. Decido olvidarme de la falda.

día 9. Imágenes de la falda me asaltan en sueños. Decido volver a la tienda y terminar con esto de una vez.

día 10. La falda ha vuelto a la estantería, y lo que es más, a los almacenes en las tallas convenientes.

No quiero daros envidia, pero ya es mía.
Eso si, he tenido que dejarles dos centímetros cúbicos de riñón a cambio. Se han quedado muy contentos en la tienda, cuando lo he dejado allí, encima del mostrador...

falda.jpg
La falda. Así vista parece un saco, la verdad.

iSing: how to disappear completely // radiohead
Jota (tras comunicarle posible planes findesemaniles): amor, no me des estos sustos, que se me para el Cuore… digoooooo… dame Diez Minutos y lo pienso….. digooooooo, o sea, pero, ¿¿Qué me dices??

| | Comentarios (0) | TrackBacks (0)
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 

Publicidad

Publicidad