Ayer quedé con Nightology para ir a cenar a su casa y ver una peli. Como en su cocina sólo dispone de los productos necesarios para preparar sandwiches a mansalva, después de pasar por el videoclub nos acercamos al Opencor para comprar otros alimentos más saludables, como tomates, crema de verduras y cosas así. Porque es evidente que él con sus 45 kilos de peso pluma puede alimentarse a base de sandwiches todo lo que quiera, pero yo no...
Mientras estaba en la caja pagando, me escabullí silenciosamente hasta el stand de revistas, para ver si había salido el Cuore. Allí estaba, con su cabecera en rosa que grita '¡cómprame, cómprame!', sus Arghs de Nicole Kidman y por supuesto, y como todas las revistas de España, amén de periódicos, telediarios, programas de radio y temas de conversación en general, su Penélope Cruz estatuilla en mano.
Me acerco a Nightology, y dejo la revista sobre el mostrador con mi mejor sonrisa a ver si cuela y me la compra. Cuando estaba a punto de combinar mi mejor sonrisa con la cara del gato de Shrek para potenciar el carácter lastimero de mi petición, de repente, observo que se queda mirando fijamente la portada del mismo modo que los televidentes de medio mundo obervaron al Apolo 11 aterrizar en la Luna.
Oh, Dior, pienso, seguro que me suelta algo en plan 'vaya morro tienes, ¿no?', o 'tía, no sé cómo puedes leer el Cuore', o 'Penélope Cruz está hasta en la sopa'.
Pero no. No no y no. Lo que suelta Nightology, con toda la parsimonia del mundo mundial, es:
'Ah, ¿pero ha ganado el Oscar?'
La cajera, rodeada de deuvedés de Vicky Cristina Barcelona, no daba crédito.
Yo sí, claro. Ya vivimos un momento muy similar en verano, y desde entonces ninguno nos sorprendemos de nada:
Undertaker: tíos, el grunge ha vuelto
Nightology: ¿quién es el grunge?
*_*












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