Archivos Enero 2009

Estos días he estado un poco liada (jajaja, venga os dejo reiros), porque la semana que viene me dan los días de vacaciones que me faltaban... y eso supone que he de dejar hecho de antemano todo el trabajo por adelantado. De ahí que a pesar del lamentable intento de no-post del otro día no haya escrito nada hasta hoy.

Después de esta vulgar excusa, procedo a hablaros de lo que pasó ayer, cuando, oh drama, la final de Gran Hermano coincidó con el estreno de la quinta temporada de PERDIDOS.

¡Nooooooooooooooooooooooooooooo!

¿Por qué nos haces esto, Dios de la televisión? ¿Acaso no es suficiente que este año Telecinco no vaya a retransmitir la gala de Miss España? ¿Es justo acaso que tenga que ver la final de GH a trocitos después de tragarme semanas y semanas de galas infumables y debates? Lo dudo mucho.

 

Veamos algunos de los puntos más destacables de la final de ayer:

1. Los vestidos que llevaban las arpías liantas envidiosas ex concursantes apelotonadas en el sofá del plató. Ni Juncal Rivero en Noche de Fiesta depedía tanta elegancia como ese chaise longe.

2. Ese increíble vídeo resumen de las salidas de la casa de todos los concursantes, excepto Li, que no apareció por ningún lado. Vale que Li ha sido tan invisible en el programa que bien podría haber coexistido en forma de alfombra-kiwi, pero de ahí a ignorarla en los vídeos de todos los concursantes... ¡es muy fuerrrrte!

3. El momento ida de olla de Mercedes Milá cuando echó del plató a dos mujeres de mediana edad, que después de haber estado despotricando las siete horas y media de gala se marcharon obedientemente con su abriguito y todo.

4. E-Nani, aka Almudena, sobrevolando a los naturales de Guadalix, mientras prácticamente se abrasaba en una parrilla-bengala humana cual lacón.

5. El rostro de estar comiéndose un limón de el hombre-calcomanía, aka. el Gemito, aka Carlos F., mientras todos los demás le daban la enhorabuena al ganador. Impagable.

6. La justicia infinita de ver ganar a Iván después de los cuatro meses de programa. Razones en esta vida para ser Ivanista:

- Por la camisa abierta hasta el ombligo.

- Por el acento maño cerrao. Es que... los zaragozanos me pueden... *_*

- Por habernos enseñado un estilismo que debería salir en todos los editoriales de moda de este país: pijama de cuadros arrastrado hasta la saciedad por todos los sofás de la casa, plumas azul marino michelínico, bufanda blanca y manta apache.

- Por haber aportado al léxico castellano el término fuchi. Yo ahora lo uso para todo, como 'flipannnnnte', 'me encaaaaaaannnta', 'jó-de-te' o 'dónde está los papeles de la paella'. ¡Asín de claro!

- Por ser la única persona de España con la nariz mirando a Cuenca y los ojos a La Rioja.

- Por ese momento: '¿pero he ganao? a ver si ahora que soy millonario me voy a matar...' Jajajajaja, priceless.

 - Por ser el único concursante en años capaz de hilar dos frases subordinadas seguidas en su entrevista con Mercedes Milá.

- Por esas chapas infumables sobre la luz propia que nos ha dado semana tras semana en su esquinita del jacuzzi.

 - Por no haber cogido un trapo de fregar en cuatro meses ni bajo amenaza de muerte. Los vagos también tenemos un hueco en la sociedad. 

 

En fin, hablando de otra cosa. El otro día recibí por fin en casa el pedido de Urban Outfitters que había hecho hacía semanas por Internet. Hasta ahora sólo me había atrevido a comprar por Internet cosas informes como zapatos y deuvedés, temerosa de errar en el absurdo sistema de tallaje internacional. Pero después de ver en su web unos leggings de spandex no me pude resistir, por que ¿¿quién no necesita unos leggings de spandex??

Además de los leggings, el pedido incluía otros bonitos elementos de moda, como un práctico sujetador sin tirantes y una camiseta de Sonic Youth. Después de meditar durante varios días qué talla sería la más adecuada para mí, comparar diferentes sistemas de medidas, y hacer infinitos logaritmos neperianos para calcular la redondez exacta de mis muslos, he aquí lo que me llegó a casa:

1. EL SUJETADOR. Digamos que si me hubiese comprado dos canastos como los que transportaron a Moisés por el Nilo el efecto habría sido el mismo. Nadie con unas dimensiones pectorales cupientes en este artefacto debería salir a la calle sin tirantes, sobre todo porque comparativamente mis pechos adquirirían en tamaño de dos garbanzos. N-a-d-i-e.

2. LA CAMISETA. Mi aguda idea era combinarla con los leggings y quedarme más ancha que un ocho (->esto último al final se ha hecho verdad). Por esa razón, compré la camiseta de Sonic Youth en talla L, pensando que así el efecto-vestido sería mucho más ochentero y guay. Cierto es que la camiseta mola mucho, pero, una vez puesta, he comprobado no sin cierto horror que: a. en lugar de taparme el trasero me llega por el ombligo; y b. que deja al desubierto una redondez tripil más próxima a la de Homer Simpson que a una firme y bella tabla abdominal.

3. LOS LEGGINGS. Qué dinero tan bien invertido, según se lo contaba a Jota no podía dejar de bendecir el momento en que los añadí a la cesta de la compra. Lo primero, meterme en ellos. ¿Os acordáis de aquel capítulo de Friends en el que Ross se embadurnaba las piernas con polvos de talco? Pues ligeramente así. Cuando por fin he conseguido entrar en esa pequeña tortura-constrictor para las piernas, no sin antes tropezar dos veces con el bidé y una con la alfombrilla del baño, ha llegado el momento crucial: obervar cómo en el espejo mis ya de por sí regordetas rodillas habían pasado a convertirse en las de un paquidermo obeso.

Un acierto, vaya.

 

En fin, esto es lo que ha dado de sí la semana... Como decía al principio del post, los próximos días no estaré en Madrid, así que no creo que pueda actualizar aunque me gustaría... Ahora que he descubierto que tengo un puñadito de fans (y exfans), cosa que por otra parte me da un poco de vergüenza, me da cierta cosilla desaparecer unos días más. Antes de la avalancha inesperada del lunes no me importaba tanto dejar que esto lo poblasen las telarañas. :(

¡Os veo la semana que viene!

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¿Qué es esto?
 

El otro día Diógenes Pendergast me hizo llegar esto, creo que con algún tipo de ironía oculta:

Cómo saber si tu blog está a punto de morir

con diez interesantísimos puntos que explicaban todos los síntomas de un blog moribundo, a saber: ya no lo visita ni tu madre, haces posts cada vez más cortos, empiezas a publicar listas sacadas de la manga... Ejem.


Uno de los síntomas de poseer un blog cercano a la defunción es que tu troll particular haya decidido abandonarte. Bueno, Diógenes es mi troll número 1, así que de momento no parece que el blog esté agonizante, aunque debe estar cerca. De hecho, al menos una vez al día, cuando no dos o diez, me envía mensajes del tipo:

'¿Cuándo vas a actualizar?'

o

'Veo que no has actualizado hoy...'

o

'¿Cuándo nos vas a premiar a tus lectores con una actualización?'

Es un maldito loro de repetición.

 

Otro de los sujetos que pulula por la oficina y de vez en cuando me pregunta si en mis ratos libres me dedico a hacer la fotosíntesis en vez de escribir aquí es el maravilloso y sin par Chema, quien últimamente se ha convertido un poco en el Scotch-Brite de todo el mundo: ya no podemos estar sin él.

Chema, te queremos...

En el lado opuesto, Thor, mi fan número 1, me confesaba el otro día que cree que definitivamente ya es la única persona de España que entra cada día en el blog con la esperanza de encontrar un nuevo post.

Entre todos me están asustando un poco, la verdad.

Dios mío, ¿¿¿hay alguien ahí fuera???

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