Enfermedad

Ay, qué malita estoy.

Me muero mucho.

Tan enferma me hallo que ayer mi madre me metió en el coche y me llevó a urgencias, a ver si allí hacían que dejara de toser como la anciana asmática que soy.

Madre: te voy a llevar a urgencias.

Yo: arg argh argh, vale.

Madre: pero antes tenemos que ir al notario a firmar unas cosas.

Yo: aghaghagah, urgh, cof, vale.

Así que para allá que nos fuimos.

En qué hora, maldita sea.

 

La cita era a la una y media. Como habíamos quedado allí con mis hermanos no-aquejados de una salud débil y enfermiza como la mía, mi madre se bajó del coche en el paso de cebra para saludarles antes de aparcar, y ya de paso demostrar científicamente que en mi familia la mala suerte es herditaria. Nada es al azar cuando se trata de nosotros. Bueno, excepto la cafetera que me ha tocado hoy en el sorteo de Navidad.

Que me pasen cosas absurdas y patéticas de manera recurrente es en realidad algo que nada tiene que ver con el karma ni tonterías semejantes.

Pues eso, en eso estábamos, en el paso de cebra, cuando de repente las amables gentes de una parada de autobús cercana empezaron a gritar señalando a un señor que se iba corriendo. Cuando miramos dentro del coche, el bolso de la mia mamma había desaparecido.

Y con él todos sus documentos, esos que lleva a todas partes y que protegería con su vida y las nuestras si fuese necesario.

Las llaves de casa.

Un montón de panoja.

Y diversos objetos de igual valor e importancia.

Lo que se conoce como un drama en el lenguaje de una madre.

 

Mis hermanos, que en el fondo nunca han abandonado a los pequeños vándalos que llevan dentro, salieron corriendo en pos del malhechor, que corría como alma que lleva el diablo. Todo hubiese ido bien si no fuese porque están tan viejos y gordunos que poco más y se les revienta una arteria en la carrera, por lo que finalmente el bolsó se esfumó, perdimos la hora con la notaria, y nos pasamos toda la tarde poniendo denuncias y cambiando cerraduras mientras yo me arrastraba de un lado a otro gimoteando.

No fue hasta las nueve que conseguí llegar a urgencias medio moribunda y pidiendo por favor auxilio inmediato, ya que todos los síntomas indicaban que tenía tuberculosis e iba a morir de manera inminente.

Después de mirarme la garganta con un palito y oscultarme durante diez segundos, la doctora sentenció que no, que no era tuberculosis, que sólo tenía unos simples mocos pegados a la garganta.

Evidentemente, con una exploración tan pobre es imposible determinar la gravedad de mi estado.

¿Está segura de que no es pulmonar?  

Quizá no estaría de más realizar una radiografía del tórax.

¿No podría tratarse de una infección vírica de las vías respiratorias?

Ignorando mis quejas y sugerencias, me sentó en una camilla verde y me colocó en la cara una mascarilla de Darth Vader, venga a respirar humo maloliente. Por supuesto, no me pude resistir a hacer las respiraciones de Anakin Skywalker, kjjjjjjj ahhhh kjjjjjjj ahhhhh, muy bajito, mientras mi madre me observaba con cara de no dar crédito.

- Mamá, es que soy Darth Vader.

Después de media hora de tortura, la enfermera regresó para indicarme que ya me podía ir, pero que tomase jarabe expectorante para la tos. Le pregunté si podía llevarme la mascarilla a casa:

- Jajaja, por favor, qué ocurrencia...

Yo (murmurando bajito a mi madre): mamá, tú sabes que lo de la mascarilla se lo decía en serio, ¿verdad?

Madre: por supuesto.

| | Comentarios (7) | TrackBacks (0)
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?

0 TrackBacks

Abajo están listados los blogs que hacen referencia a esta entrada: Enfermedad.

URL de TrackBack de esta entrada: http://blogs.hola.com/blogs/mt-tb.cgi/2807

7 comentarios

Todos los hombres llevamos un pequeño vándalo dentro, es como un instinto de supervivencia, sobre todo en estos tiempos que corren.
Ahora te dijo una cosa Veruca, tú de pequeñita también eras un poco vándala.........
Y que sepas que no te vuelvo a dar de mi pizza Barbacoa.

Oys, ponte buena, anda. Que es que los médicos no tienen ni idea de nada, qué sabrán ellos...

Mejórate guapa!
Lo de la mascarilla mola un montón, el único problema es que a mi cuando me conceden un "momento Star Wars", los médicos suelen empeñarse en acompañarlo de un chute de urbazon (malditos hijos de...!). Eso no mola (en absoluto).
Que haya suerte con los objetos perdidos!

Un besote!

Ay Veruca...si no rebozaras tus nalgas a -5ºC en las jacetanias intentando demostrarle al mundo que haces snowboard estarias en el lado luminoso de la fuerza en lugar de en el oscuro...

Aix... estos médicos no se enteran de nada. No saben que cuando una está en ese estado lo único que necesita es que le digan lo gravemente enferma que está... Por lo menos para justificar las 4 horas de espera en urgencias…

¡Qué sabrán ellos de enfermedades!

Mejórate, bonita.

Admirada Veruca: menudo rollo lo del bolso de tu madre. Si es que hay que ir siempre con cien ojos!
Yo, que vivo en aquello que se llama "el centro de la urbe -o meollo-" (lo que implica glamour y marginalidad a dosis iguales) estoy hartito de ver día sí, y día también, tirones de bolsos y actuaciones similares.
No, no y no!

Espero que podáis solucionarlo todo de la mejor forma posible. Y que te repongas estupendamente.

Ah! y felicidades por la cafetera!
Besos!

Ay, que me muero de risa!!
Lo siento por el bolso y la tuberculosis galopante, pero el episodio Darth Vader no tiene precio.
Y mis compañeros de curro se giran, me miran, me ven con la boca tapada con las manos y me preguntan "¿estás bien?¿por qué lloras?" y entonces ya no puedo más y se me escapa la carcajada que me estaba aguantando en forma de lágrimas, y ya no he podido parar...

Escribir un comentario


Introduzca los caracteres que ve en la imagen de arriba.

Publicidad

Publicidad