VIERNES, 18 de julio
Después de quedarme trabajando hasta las siete, y cuando ya no me quedaban puños para morderme de la impaciencia, LeTigre hizo por fin aparición acompañado de TseTse, y raudos partimos en su bólido hacia Boadilla del Monte, hogar de piedras y de cervezas a tres euros.
Una vez en el recinto, nos estrenamos en esta edición con Dorian, aunque la verdad es que hubiese preferido estar 'en cualquier otra parte' que bajo ese sol abrasador. Muy elegante, de todas formas, que tuviesen el detalle de tocar sus dos grandes temas justo antes de que empezasen Los Campesinos! en otro escenario, para que pudiésemos escucharlos antes de emigrar.
Ninguno de los dos conciertos me marcó especialmente, por más que Thor me diese la coñata con que eran Arcade Fire 2... amos, donde va a parar.
A las 21.15, los chicos de Jenesaispop pinchaban en la carpa Levi's. Es un poco raro ir a una sesión de dj's tan temprano, pero mereció la pena sólo por ese final con Forever More de Moloko, mientras Farala desfasaba de un lado al otro del escenario y nos enseñaba un cartel en el que rezaba la palabra '¡ojete!'. Grandes. Ya que estaba en la carpa, aproveché para pillar un buen sitio en el concierto de Facto Delafé y las flores azules, que no brillaron tanto como cuando les vimos en Madrid hará un par de meses. Quizá tenga algo que ver que empezasen diez minutos tarde y que les hiciesen acabar antes de tiempo, dejándonos sin globos, sin burbujas, sin confeti y sin El Indio, cosa que jamás perdonaré a los organizadores.

Facto (Marc), Delafé (Óscar) y las flores azules (Helena).
El concert de Facto empalmaba con los viejunos Sex Pistols, uno de los grandes del cartel. Lo más destacable: que Johnny Rotten llevaba una especie de chilaba de rayas a medio camino entre el pijama y un saco de patatas en el que ocultar sus cien kilos de más. Jo qué fuerte. El sonido: terrorífico, me costaba distinguir las canciones una jartá. El sentimiento anti-punk iba creciendo poco a poco... menos mal que esta mañana, cuando he encendido el ordenador, me he encontrado con la noticia de que después del concierto de Barna, los Sex habían acabado a leches con el cantante de Bloc Party, Kele Okereke, que andaba por allí, así como con el de Kaiser Chiefs y Mystery Jets, y que habían terminado todos en comisaría, eso sí, a bordo de una limusina. Punk is not dead.
Después de los Pistols, una escapadita al escenario nuevo que este año ha sustituido -gracias a Dior- a la carpa-sauna, para comprobar que Cansei de Ser Sexy siguen siendo tan malos en directo como el año pasado (incluso el pobre LeTigre tuvo que admitirlo después de diez minutos de concierto), así que aprovechamos para tumbarnos en una de las diminutas y casi imperceptibles zonas de descanso del festival. Al ritmo de Kaiser Chiefs, Jota y Eneko se volvieron a perder por enésima vez en la noche, y ya no supimos nada de ellos hasta después del concierto, cuando Jota salió de la tienda de campaña de la Cruz Roja con tres puntos en el labio y emitiendo la gran frase: 'cada vez que escucho Kaiser Chiefs me dan ganas de invadir Polonia'.
Después de los Kaiser, dispersión varia, que yo aproveché para tomarme un bocata y acercarme solita a ver a Los Planetas, que no sólo no defraudaron (escuchar Un buen día a las tres de la mañana puede ser sinónimo de muerte inmediata si no te andas con ojo) sino que se convirtieron en una de las mejores actuaciones de la noche, repasando buena parte de sus temas más míticos mientras Jota (el otro Jota) se ventilaba una botella de whisky a morro. Muy grandes.
Tras este momento dé éxtasis, decidí darme un paseo por las carpas para ver si pillaba a Tiga pinchando. En estas estaba, cuando, al sacar el móvil del bolso para llamar al resto de gente que me acompañaba, la batería malvada decidió perecer ante mis mismos ojos, con lo que me quedé totalmente incomunicada. Como la casa de Jota queda bastante cerca del festival, decidí lúcidamente irme caminando yo sola, lo que me llevó unos cuarenta minutos gracias a ir tambaleándome de un lado a otro de la acera y no saberme el camino. Fastuoso.
SÁBADO, 19 de julio
Tras reptar fuera de la cama y encontrarnos con Undertaker durmiendo en el sótano, Eneko, Jake y Bjón en los sofás del salón y a Thor abrazado a su sudadera en el suelo, nos levantamos e intentamos hacer algo productivo y reponedor antes de partir nuevamente hasta el 'hogar de piedras'. Lamentablemente, la desidia y muerte cerebral que sentíamos pudo con nosotros, y al final no pudimos hacer más que caminar hasta el McDonalds para ingerir algo de alimento y regresar a casa a fenecer hasta casi las nueve. Somos lo peor.
Sobre el escenario Movistar, Grinderman, con Nick Cave al frente. El magnetismo que desprende ese señor no tiene parangón en el mundo, os lo digo. Ni aunque esté cantando bajo una solana de 35ºC: es que lo recuerdo y se me ponen los pelos de punta. Uffff.
Temazo, temazo, temazo, charla existencial con Bjón sobre si Nick Cave era un atormentado y Grinderman hacían psicodelia clásica, temazo, barbudo con banjo y maracas tocando todo a un tiempo, temazo, y a correr en dirección al escenario Walkman para ver a súper Blondie.
No hay palabras para describir a la rubia.
Delgadísima y con unas patorras que para mi ya quisiera.
Jo.
El sonido: el mejor de todo el festival. En algo se tiene que notar que lleven treinta años tocando. Una maravilla. Me acuerdo que cuando los confirmaron mucha gente pensó que eran demasiado viejunos para tenerse en pie, y mucho menos para ser rockeros... todo falacias. Heart of glass, Atomic, Maria, Call me, Rapture, Hanging on the telephone, The tide is high... una ristra de clásicos. Sabía que no me decepcionarías, Debbie...

Si lográis abstraer vuestra mente del fondo vereis a Debbie Harry en 3D.
De Blondie saltamos a Interpol, que tocaron grandes temas de sus tres discos, lo cual siempre es de agradecer. A mi me gusta mucho el directo de Interpol, me parece que su bajo es uno de los mejores de esta década y eso en directo se nota un montón. Utilizar este instrumento como una guitarra resulta casi mágico, y Nightology yo lo disfrutamos más que nadie. La voz de Paul Banks hizo el resto: era increíble ver como la expulsaba por la boca. Genial.
Mientras Interpol nos dejaban a todos con la bocaza abierta (algunos bostezando de sueño otros que lo flipamos, neng), Maxïmo Park dieron rienda suelta su modernismo habitual: flequillos, sombrerito, pantalones a punto de reventar... y una horda ingente de fans viéndoles. Mientras se mataban entre ellos, aproveché para cenar un poco de pizza fría (menos mal que la camarera tuvo a bien ponerme dos trozos en lugar de uno) y adquirir una camiseta de los Sex Pistols y un bolso summerquesero en el stand de merchandising, para después pasear tranquilamente hasta el escenario de The Verve, aposentarme en la verja que separa el foso del escenario como una señorona y ver todo el concierto en primera fila. Podéis odiarme.
Sonnet, Lucky Man, The drugs don't work, y, por supuesto, Bittersweet Symphony encandenada con Love is a noise. Todo lo demás nos dio igual al noventa por ciento de los que estábamos allí: ¿pa qué? Si Richard Ashcroft hubiese cantado estas cinco canciones una y otra vez durante hora y media habríamos salido todos con la misma cara de idiotas. Gran comeback, gran revival de la etapa adolescente, gran momento, sí señor.

En primer plano, el cameraman del Summercase que me fastidió el autofocus en todas las fotografías de The Verve.
Con la emoción, y por eso de que la mitad de los conciertos que quieres ver se solapan y al final te tiras media noche correteando de un lado a otro, me perdí a los japos Cornelius, y fue una pena, porque creo que estuvieron guay. Sinceramente, no recuerdo qué hice en la hora siguiente, porque lo próximo que sé es que intenté ver un ratito a Etienne de Crécy, con su cubo-plagio de Daft Punk, y acabé huyendo horrorizada...
A las 02.30 estaba programado el concierto de Primal Scream, otro de los grandes y más esperados, que repetían con respecto a la primera edición del Summercase. En aquella ocasión acabaron a galleta limpia en el hotel, así que no sé por qué se dignaron a volver...
Es Morrissey y no le vemos al pelo en dos décadas.
Nuevamente sola ante el peligro (Jota se había evaporado para ver a no sé quién), me adentré en la marabunta hasta que, pasito a pasito, y no me preguntéis cómo, volví a pillar un hueco en la primera fila, cual groupie acérrima de Tokio Hotel. Qué grande soy, leñe. Rock en estado puro, y un fin de concierto plagado de temazos que hicieron que el corazón casi se me saliese por la boca: Country girl, Rocks, Loaded, Swastika Eyes, Accelerator... A golpe de flequillo, Bobbie Gillespie se convirtió en el tercer gran hombre de la noche (con el permiso de Nick y Richard, claro está), y ya hacia el final nos regaló alguno de esos bailes desquiciados suyos que hacen que le quieras más que a nada, y que magistralmente capté con mi súper cámara en este vídeo, que os recomiendo veáis sin sonido:
Después de Primal, deambulé por el recinto buscando el escenario de 2manydj's, donde supuse estarían mis amigos, con tan buena suerte que fui a parar a manos de Vicarious Bliss, que se entretuvo pinchando a la mayoría de grupos que estaban actuando en el FIB ese mismo finde, intercalados con otros summerqueseros. Comunión, hermanos, esa es la palabra. Justice, Sex Pistols, The Smiths, Soulwax (momento raruno donde los haya: se hallaban pinchando a unos cien metros)... después de bailotear durante quince minutos, me arrastré hasta el escenario Walkman para rescatar a Undertaker, Rauletas, Jota y Nightology, y les conduje al escenario correcto. Lejos de las garras de 2manydj's, Vicarious Bliss ofrecía un verdadero espectáculo ante menos de cien personas, que incluía lanzamiento de vinilos de Sex Pistols, latas de cerveza, y un momento estelar en el que se acercó a la primera fila y nos regó a todos con el contenido de una botella de Vodka...
Y con esto y un bizcocho, se acabó el Summercase 2008. Lo mejor:
10. La merma considerable en el número de pedrolos que poblaban el suelo y que mis pies agradecieron y agradecen hoy.
9. La nueva orientación de los escenarios.
8. La desaparición de la carpa-sauna.
7. El sistema de vasos de plástico reutilizables, a 1 leuro cada uno.
6. Los de Tillate, haciéndonos esta foto tan chula:

5. Los Planetas tocando Santos que yo te pinté.
4. Grinderman tocando No pussy blues.
3. Primal Scream tocando Rocks.
2. The Verve tocando Bittersweet Symphony.
1. Blondie tocando Rapture.
¿Cómo te quedas? ¡Muerta!







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Enorme el festival y enormes los Sex Pistols digais lo que digais!!!! Lastima el "pequeño descontrol" del viernes, pero es que Kaiser Chiefs y yo somos así...
Grandísimo resumen, casi he podido revivirlo!! Ya estoy contando los dias para el summercase'09...
Vaya Veruca, no había leido tu crónica. Buenísima, me ha parecido estar allí, asado de calor pero disfrutando como un crio. Y ese final con Vicarious Bliss, apoteósico. Me ha hecho recordar fines de semana parecidos, con visita al McDonalds, incluida.
Adorada Veruca: qué placer verte / leerte tan bien!
a falta de haber podido asistir, tu retransmisión sienta fenomenal, como cuando te comes una barrita special K a falta de comida real pero piensas: así no engordo, ea.
un beso enorme, modernidad en persona!
Cuantos días quedan para el sumercase 09? xD