... o lo que es lo mismo: de cómo nos lo montamos en el concierto de Radiohead y dejamos Barcelona pa verla.
Día 1: viaje infernal en avión + Daydream + Rahmatáh
El combo gambitero, o lo que es lo mismo, Jota, Thor, Undertaker, Nightology y yo, partimos el jueves por la mañana a primerita hora hacia las lejanas tierras de Barcelona. Para mí viajar en avión es de todo menos un placer, así que durante el vuelo, y después de dejar un charco de sudor en el suelo que me rodeaba, marcas de mis dedos en los antebrazos de Jota y que Thor tuviese que hacerme marionetas desde el asiento de delante para calmarme, aterrizamos a eso de las dos y media en Barna, tierra de Misifús y Razzmatazzes.
Cuando por fin llegamos al apartamento que habíamos alquilado en el barrio gótico, y después de recorrer todos los metros y estaciones de cercanías habidos y por haber en Cataluña, llegó la primera sorpresa del finde: sexto sin ascensor, y con escaleras que se van haciendo más y más estrechas de manera inversamente proporcional al nivel de hartazgo que acumules. Una maravilla.

Las escaleras, como los túneles del tren de cercanías, llevaban directamente al Infierno Robot.
La casa, guay, con terraza en el ático desde la que se veían todos los tejados de los alrededores, muy bonito. Acto seguido de soltar todas nuestras cosas, rumbo al Fórum, a ver el concierto de Radiohead, Rediojet para los chicos de OT.
Encuentro magistral con Friction y el señor Deluxe, que llevaban gambiteando ya un buen rato y estaban dándolo todo en el concierto de Bat for lashes.
Jaa, jaa, Friction es Blossom...
Tras posar cuales Fuerzas Especiales de Freezer y ser capturados por los chicos de Tillate, tomamos posiciones y....
... sale Thom Yorke al escenario y todo el mundo deja de respirar.
El concierto: aún me lo estoy pensando. Si me gustó, quiero decir. Bueno, sí, me gustó, claro... pero aún estoy decidiendo cuánto. El repertorio, como ya se ha dicho estos días, fue bastante parco en grandes éxitos, aunque no faltaron maravillas como Planet Telex, Idioteque, Everything in it's right place, Pyramid song o Paranoid Android... ¿El fallo? Pues que se calzaron el In Rainbows (último disco), enterito, de pe a pa, con caras B incluidas y todo. A este rollazo le unes que están empezando a hacer lo que hicieron con Just o Creep con temas tan imprescindibles y emocionantes como Street Spirit, No Surprises, Let Down o My Iron Lung y claro, sales una miqueta decepcionado.
Aún así, aluciné. Ver los bailes espasmódicos de Thom Yorke me volvió completamente loca, y de vez en cuando tenía hasta que mirar a las pantallas para cerciorarme de que ese sonido que es su voz salía realmente de una persona humana. Jo, qué fuerte.
Después del concierto (que, por cierto, qué asco de audio, qué asco de olor a caca y qué asco de público maleducado que nos impidió disfrutar de un concierto que llevábamos meses esperando), y tras devorar todas las existencias de pizza del lugar y conocer a lugareños autóctonos que de pequeños se habían caído en una marmita de LSD cual Obélix, cogimos el autobús-ruta turística Sinnamon, para ver el concierto de Delorean en la salsa Razzmatazz, también conocida como Rahmatáh, y ahí ya perecimos (Jota y yo menos) hasta el día siguiente.
Día 2: visita friki al MACBA y la facultad de Filosfía (¿?) + recorrido infernal por numerosas calles + muerte y destrucción en un bar al lado de casa
Lo dicho: el viernes amanecimos poniéndonos gochos bajo el sol de Barcelona en nuestra súper terraza, venga a devorar donuts, zumo, cereales y tostadas. Con deciros que nos subimos la tostadora y todo.
Paseo por las Ramblas, Nightology se pierde, el mercado de La Boquería y su consiguiente adquisición de zumos lisérgicos, Nightology se pierde, el MACBA y la facultad de Filosofía, Nightology se pierde y se compra un montón de cosas en secreto, y dos horas venga a recorrer calles buscando un sitio donde comer que nos gustase a todos, misión harto imposible hasta que, a las seis de la tarde, Nightology y yo amenazamos con empezar a devorar a los demás uno por uno si no entrábamos enseguida en el primer sitio que viésemos.

Composición #3 sobre fondo urbano.
Después de comer, más compras, visita a las casas de Gaudí y vuelta a casa a morir de cansancio, con mini parada en tienda de ropa de donde me llevé multitud de prendas por apenas dos pesetas. Por la noche: cena en un restaurante de los alrededores, donde flipamos con los choricillos al infierno (somos así de paletos), quedada con las amigas granadinas de Thor, y muerte definitiva en casa cuando una de ellas comenzó a vomitar a eso de las tres de la mañana y ya no paró hasta las cinco.
Día 3: visita al parque Welby, digo, Güell + partido de la Eurocopa que inteligentemente aproveché para irme de compras + visita al Born + borrachera fin de viaje
El sábado desayunamos pan con tomate, croissants y zumo de naranja (perdonadme, pero es que aún los estoy saboreando, mhhhhh) en una terraza al lado de casa. Después, visita al parque diseñado por Gaudí (aquí Thor se escindió para ir a ver sus frikadas arquitectónicas), donde conocimos a la salamandra daftpunkiana, sin duda uno de los momentos más surrealistas del viaje.

La salamandra Daft Punk posa muy feliz junto a Jota, Nightology, Undertaker y Veruca Salt.
Tras caminar unos cien mil kilómetros buscando el metro, al final acabamos comiendo en un McDonalds (estaba claro que iba a pasar) y yéndonos a casa cargados de mcbasura para ver el partido de la Eurocopa esa. Mientras los gañanes de mis amigos sudaban a mares viendo la tele, cosa que me parece algo inexplicable por otra parte, decidí irme de compras, que es algo mucho más enriquecedor y pleno.
Cuando acabó el partido, y después de que Thor y Jota me arrastrasen fuera de la tienda en la que estaba, paseo por el Born, que incluyó dar cien mil vueltas alrededor de la catedral del mar (pero no os creáis que para admirar sus diferentes puntos de vista ni su transición del románico al gótico, no no: buscando un bar), acabamos metidos en un irlandés (por elección de la líder, que soy yo, sabiamente aconsejada por Nightology) que al principio generó algo de resquemor en el grupo pero que cuando vieron que las Voll Damm estaban a dos euros y medio se quedaron más contentos que un San Luis. Lluis, en este caso.
Tras las cervezas (que acabaron a las once de la noche, no os vayáis a creer), tapas en un vasco y escisión en el grupo, que acabó con Jota, Thor y yo abrazados en lo alto de nuestra terraza y berreando nuestras canciones preferidas de Radiohead a golpe de mojito, hasta que una vecina asomó la cabeza por la ventana a eso de las cinco y media de la mañana, diciendo que ya estaba bien.

Puesta de sol desde la súper terraza, mientras Jota mira convenientemente al infinito.
Y vosotros diréis: bueno, las cinco y media no está tan mal... y yo es respondo: efectivamente, no es una mala hora para acostarse, aunque eso no debe ser lo que opinaron nuestros vecinos de en frente, que estuvieron escuchando Eros Ramazzotti ( sí, lo habéis leído bien) hasta pasadas las siete, con nuestro consiguiente cabreo enfado monumental que nos llevó a tirarles dos botellas de agua y una de Nestea desde nuestro cuarto, cual hooligans.
Y con esto y un bizcocho, se acaba el infinito relato de Veruca Salt con su adorado novio y sus amigos en Barna. Cierto es que la realidad supera infinitamente a la ficción en niveles de divertimento e interesantez, pero como se han negado a enviarme sus aportaciones, así queda. Ea.
(Bonus track)
De cómo Jota se convirtió en Napoleon Dynamite por unos segundos.
Grande.
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