El amor era esto...

El otro día estuve en Carhartt buscando algunos de esos chollos post-veraniles que siempre me imagino que van a tener, pero que al final resultan siendo inexistentes.

Aunque ya hace varias semanas que abandoné el Modo Ahorro (véase, modo al que nos sometemos en situaciones de extrema pobreza, y durante el cual no nos está permitido comprar cosas no-rebajadas), aún mantengo cierto control sobre mis dineros, e intento no gastarme demasiada panoja en trapos por que si no luego Jota me echa la bronca y no es plan.

Una vez en Carhartt, y después de rebuscar en esas cestas infames en que dejan los saldos, me deslizo sibilinamente hacia la planta inferior, esperando no encontrar nada. Craso error. En la planta de abajo tienen LA FALDA. La más fabulérrima de todos los tiempos de esta tienda. Su precio: 113 leuros, una cifra nada compatible con el Modo Ahorro.

Boah, no pasa nada por probársela, pienso...

Así me va.

Me pruebo la talla más grande que queda en el estante que, por supuesto, no me entra ni untándome de manteca. Es bien sabido que a mi la ropa no me queda bien hasta que pasan dos o  tres años desde que me la compré, y claro, para entonces ya está tan demodé que lo único que puedo hacer es tirarla a un container o romperla y hacer trapos con ella.

Con estas, le pido al dependiente que me busque otra talla más grande en el almacén. Clarostá, no quedan. ¿Por qué iba a salir algo bien hoy? El dependiente, muy solícito, sube a la planta de arriba para consultar a sus compañeras mujeres si saben de la existencia de otros tallajes que le entren a más personas que a niñas de doce años, pero no.

Tras varios minutos de divagación, me desespero y les comunico que me voy, que ya vendré otro día. Ante la expectativa de perder a una clienta con un agujero en la mano (si es que se me ve en la cara....), reaccionan, y me cogen los datos por si la falda llega "en un par de días"....

día 1. Sin noticias de la falda.

día 2. Sigo esperando...

día 3. Me empiezo a preocupar.

día 4. Ti ti ti ti...

día 5. ...

día 6. Me acerco a la tienda. Las faldas han volado, en todas sus tallas y formas posibles. Lloro un poco encima de la estantería vacía, maldiciendo mi mala suerte, y me marcho de la tienda, jurando no volver jamás.

día 7. Sin poder olvidarme de la falda, me recorro hasta cuatro tiendas análogas, buscando a alguien que me de algún tipo de esperanza.

día 8. Decido olvidarme de la falda.

día 9. Imágenes de la falda me asaltan en sueños. Decido volver a la tienda y terminar con esto de una vez.

día 10. La falda ha vuelto a la estantería, y lo que es más, a los almacenes en las tallas convenientes.

No quiero daros envidia, pero ya es mía.
Eso si, he tenido que dejarles dos centímetros cúbicos de riñón a cambio. Se han quedado muy contentos en la tienda, cuando lo he dejado allí, encima del mostrador...

falda.jpg
La falda. Así vista parece un saco, la verdad.

iSing: how to disappear completely // radiohead
Jota (tras comunicarle posible planes findesemaniles): amor, no me des estos sustos, que se me para el Cuore… digoooooo… dame Diez Minutos y lo pienso….. digooooooo, o sea, pero, ¿¿Qué me dices??

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