Me encanta ver en las páginas de ¡HOLA! esas fotos que anuncian las vacaciones de la Infanta Elena , los príncipes de Dinamarca, y Guillermo y Máxima de Holanda. Así mismo me encanta leer las historias de amor de cada uno, y su convicción del matrimonio como Dios manda y para siempre.
¡Viva la familia! Constituida por un hombre y una mujer que se han atrevido a dar un sí frente al altar y frente a las leyes de los hombres. Hay matrimonios reales que son un gran ejemplo a seguir, como es el caso, de los citados arriba. Verlos salir de vacaciones me emociona pues especialmente cuando los vemos salir las vacaciones en familia dan la oportunidad a los esposos de estar juntos y solos con sus hijos. De éstos acercarse a ellos, y de los hijos aprovechar al máximo tener para ellos solitos a sus papis.
Recuerdo que solía ponerme muy emocionada cada término del año escolar. Las vacaciones llegaban. En familia, íbamos a la playa. El tiempo se hacia infinito jugando en el mar , conociendo más de mis padres y mis hermanos.
Cuando llegaba el momento de ir a casa de mis abuelos, mi corazón daba saltos, pues sabía que me quedaría con ellos unos días y que nos llevarían a realizar excursiones. En esas excursiones solíamos salir a las cuatro de la mañana mis abuelos, mis tías y yo pues mis hermanos se quedaban con papá y mamá. Al ser la mayor, tenía algunos privilegios, como el quedarme con mis abuelos. Salir a las cuatro de la mañana preparados para caminar hasta cinco leguas, hacía que la adrenalina corriera como río embravecido toda la noche, ¡no conseguíamos dormir ante la emoción de la caminata. Después de cuatro horas de camino, que algunas veces se convertían en seis, llegábamos a un hermoso río ¡y cómo nos divertíamos!, ¡qué felices éramos en esas vacaciones vividas en familia!
La familia es una verdadera bendición de Dios. "Entiendo por familia -escribe Rafael Alvira, catedrático de Filosofía- aquella forma o estructura en la cual el ser humano se personaliza y se socializa, es decir, como el lugar propio y primario del devenir del individuo y de la sociedad".
La verdad es que sólo en la familia el ser humano es -o debería ser- absolutamente aceptado por sí mismo. Cuando esto pasa, aquel que vive en el seno de ese hogar particular, va creciendo y haciéndose fuerte, libre, feliz de saber que es un rey, una reina, una princesa, alguien noble y especial con una dignidad que va mucho más allá de aquella que puedan tener las plantas y los animales. Por eso , la familia es el nido maravilloso donde por primera vez se conoce lo que es el amor, el cuidado, la atención y la ternura. Lo ideal es que todas las familias fueran cuna de lo que significa verdaderamente ser humano, ser amado, ser noble.
No conozco personalmente a los príncipes Máxima y Guillermo de Holanda. Sin embargo sus fotografías reflejan que en su matrimonio hay compromiso de amor, amistad, participación mutua en la educación de los hijos. Al mirar sus fotos, en todas y cada una los príncipes siempre están sonriendo junto a sus hijos y muy cerca el uno del otro. Ello parece revelar la unión familiar y la felicidad que da pertenecer a una familia en dónde papá y mamá participan con su amor, valores y educación.
La casa, la familia, el hogar , es una construcción extraordinaria de los sueños, los corazones, la cultura, del espíritu que habita en aquellos que aman y enseñan a amar cada día. ¡Felices vacaciones de verano!







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