Tengo muchos días de no escribirte pero aquí estoy! Gracias por tu paciencia .
¿Qué te contaré? El dolor toca la fibra más honda de los norteamericanos. Otro joven, del cuál prefiero no mencionar su nombre ha llenado de luto muchos hogares. Esta vez ocurrió en el estado de Illinois.
¿Qué pasa en en el país americano, que cada cuatro meses aparece un joven universitario o apenas saliendo de la adolescencia y arremete contra todos los que se paran frente a él? ¿Quiénes son los padres de estás criaturas?; ¿Qué no estarán recibiendo en su vida diaria que los hace llegar a ejecutar semejantes barbaries y a terminar con sus vidas?
Once años de vivir en esta nación y de convivir con anglosajones, indios e hispanos por mencionar algunas razas, me lleva a algunas conclusiones. La alegría que produce la llegada de un hijo es enorme. Lo he vivido de cerca con muchas de estas familias buenas en los estados unidos. Sin embargo, estos niños muy pronto se ven condenados a la soledad. ¿Qué es lo que pasa?
1- El ser humano , especialmente los primeros meses de su vida necesita dosis enormes de atención, de ternura y de cariño pues es el ingrediente que refuerza su dignidad personal.
2- Las horas que se pasan frente a la televisión, el uso de los videojuegos y juegos como Nintendo tienen un alto contenido de violencia. Sin supervisión de los adultos, la violencia queda sellada en la conciencia del niño.
3- El tiempo es determinante para el bienestar mental y la felicidad de un corazón infantil. Lamentablemente la primera potencia del mundo se maneja por un famoso slogan “i don’t have time right now”. No tengo tiempo en este momento para mirarte a los ojos y cargarte; para jugar contigo, para llevarte a McDonalds, para ir a la iglesia. No tengo tiempo…
Hace tan sólo unos meses una persona llamaba quebrada en llanto a mi programa de radio. Con una voz profundamente triste me decía: “ojalá que los padres nos demos cuenta pronto, que si no volvemos a educar como en el tiempo de nuestras abuelas, las cosas irán de mal en peor”. La señora tiene toda la razón, las abuelas tenían tiempo para dar amor.







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