Conocí a Blanca después de una participación mía como conferencista. En esa ocasión hablé de la violencia doméstica y de sus estragos en la sociedad, la mujer y la familia. En lo personal, sólo han llegado a mi vida casos en los cuáles la mujer es maltratada. Blanca pidió hablar conmigo y después de relatarme su historia sólo pude decirle: "sí no denuncias hoy mismo a este hombre y te mueves a un refugio te puedo asegurar que este hombre te va a matar". Afortunadamente ella ya estaba lista para hacer lo que le recomendé y así lo hizo.
Entonces contraté a Blanca como mi ayudante de limpieza en casa. Han pasado varios años de eso. Se divorció y el padre de sus hijos prácticamente se desatendió de ellos. Blanca, una mujer que nunca terminó la primaria, de pequeña estatura y apariencia frágil, no sólo era abusada física y sexualmente por el marido, sino también económicamente, pues su marido apenas trabajaba. Al divorciarse de él tuvo que convertirse en proveedora para sacar a sus tres hijos varones adelante. El mayor tiene 18 años, el segundo 17 y el menor 12. Sus hijos hoy son su mayor dolor de cabeza. Debido al ejemplo heredado del padre, no importa todo lo que ella haga, deje de hacer o haya hecho por ellos, no quieren terminar la escuela.
Ayer, llorando me decía: "Señora, estoy cansada. A veces quisiera poner a los tres en una maleta y enviárselos a su padre pues a mí no me quieren obedecer en nada". Lo único que les pido es estudiar y no quieren. El segundo va a repetir el décimo año y ya me esta diciendo que no quiere seguir en la escuela. ¿Qué más puedo hacer?
Esta es una realidad muy dura para aquellas personas que buscan mejores oportunidades para sus vidas en países del primer mundo. Su sueño es tener una familia y ofrecer lo mejor a sus hijos. La mayoría es gente muy pobre y sin educación avanzada, por lo que a veces no saben guiar a los hijos en los estudios. Entonces los hijos se van volviendo perezosos e indiferentes. Y padres y madres como Blanca terminan dándose por vencidos, pues la lucha entre voluntades se vuelve insoportable.
En esta ocasión no supe cómo aconsejar a Blanca, pues todas las posibles soluciones las ha llevado a cabo, sin lograr nada. Se encuentra entre la espada y la pared. Sus hijos,de los cuáles uno es mayor de edad, no quieren seguir estudiando. Tú ¿qué le dirías a Blanca?
¡Seguimos juntos con esperanza hacia el éxito!








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