Ella le gritó sin poder contener su enojo un segundo más: "de algo estoy segura y es que tú a mí no me amas". Entonces apagando la luz se marchó de la habitación.
Las peleas en el matrimonio, nadie lo duda te dejan exhausto y sin energías. Además y sin quererlo, de repente aparece el gigantesco fantasma de la culpa. Entonces te asalta la gran pregunta, ¿habré exagerado?
Creo que este tipo de experiencias la hemos tenido todos aquellos que nos encontramos en una relación comprometida, especialmente la del matrimonio. Recuerdo que en una ocasión, agobiada por la difícil situación de mi matrimonio le pregunté a mi mejor amiga qué era lo mejor para los dos. Ella simplemente me preguntó, ¿lo amas? En ese momento mis ojos se llenaron de lágrimas, pues con esa simple pregunta encontraba una afirmación para mi vida y futuro: "nunca te rindas". El amor puede superar cualquier pelea, cualquier incomodidad, cualquier mensaje errado en la comunicación. Mientras haya dos voluntades comprometidas en aras de salvar el amor y ser felices, las peleas hay que verlas como lo que son: pruebas para probar el kilataje de nuestro amor.
¡Seguimos juntos y sin rendirnos hacia el éxito!







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