Hace más de dos mil años, cuenta la historia (que por cierto es verdadera), unos Reyes seguían una estrella. Se dejaban guiar por la estrella en el cielo porque buscaban a un niño que era Dios hecho hombre. Los Reyes querían encontrarlo para llevarle regalos pues ellos sabían, que era en efecto Dios en la tierra.
Un Dios que por eso, que los humanos conocemos como amor, se hizo hombre. Bueno, la historia cuenta que en esa noche Santa, en realidad nació El Amor. Este pequeño venía expresamente para enseñarles a los hombres el significado de ser persona, de ser amor. Fue entonces que nació la Navidad.
A mí de pequeña me enseñaron que la Navidad es una época religiosa y que la religión es algo que sólo los humanos podemos conocer. Por lo que la Navidad es una estación que llega a la puerta de cada corazón humano para que busque, encuentre y ame a Dios; para que se alegre y se llene de esperanza de saber que Dios ha venido para ayudarle a uno a entrar al cielo. ¿Qué bonito no?
Hoy , voy a pensar en que regalo puedo comprarle al Niño Dios. Quizás le lleve incienso o quizá me acerque a tocarle con mi tambor y decirle que yo, también lo Amo.


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