
Cuando la muerte llega por vanidad… Estoy impactada por lo que ha pasado hace algunos días en la vida del famoso cantante estadounidense Kanye West. Su mamá murió. ¿La razón? La señora deseaba verse más joven y delgada y esto la hizo acudir a operarse, es decir, a realizarse una cirugía cosmética. Murió en el momento en que se pasa del quirófano a la sala de recuperación. Triste. Morirse por el hecho de no aceptar que los años pasan y el cuerpo va cambiando a medida que pasan los años es una verdadera tragedia. Las mujeres(y bastantes hombres) por eso acuden a la cirugía plástica. La Doctora Donda West, seguramente presionada por seguir luciendo de 25 como tantas y tantas mujeres en el mundo, entro ese día a la sala de operaciones para reducirse el estómago y
arreglarse los senos. Murió soñando con ser más joven y delgada. ¡Ah la belleza! El tiempo que pasa una mujer frente al espejo, es el precio que debe pagar por su propia imagen.
Una o dos veces al día es suficiente. Aquella que lo hace con demasiada frecuencia quizá sin duda terminará haciéndose una que otra cirugía y quizá no viva para deleitarse con su nueva imagen. Donda West, que en ¡paz! Descanses.
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