El otro día, el pasado jueves para ser más exactos, estuve en una fiesta a la que me habían invitado y a la que no dudé ni un momento en asistir (a pesar de que al día siguiente tuve que levantarme a las 6.30 horas); básicamente por dos motivos, el primero es porque tenía que celebrar el notición de que a partir de ahora "Sexo en Madrid" también puede leerse a través de la web de la revista ¡Hola! (www.hola.com) y porque se trataba de una de las fiestas más in de la temporada mallorquina. Además, iba con las chicas, mis amigas. Mi Paco decidió quedarse en casa; así que el plan no podía ser más apetecible.
La fiesta celebraba el quinto aniversario de la creación de Sssit, un gabinete creativo formado por jóvenes tan profesionales como buenos anfitriones puesto que la fiesta no pudo salir mejor; un catering excelente, buena música y mucha gente guapa entre las que por supuesto nos encontrábamos nosotras. Lo bueno de estas fiestas es que te sirven para ponerte un poco al día de lo que se cuece en la Isla (que no es poco) y para reencontrarte con gente a la que hacía tiempo que no veías (como mi amigo Bata, director de una de las revistas más chic de Baleares, Looc). Por supuesto que el mejor reencuentro fue volver a ver a mis amigas después de tanto tiempo -con mis vacaciones por el medio- así que nos pasamos gran parte de la noche, y casi toda la fiesta, charlando como cotorras.
El tema central de la noche fue, ¡cómo no!, una ración bien picante de hombres acompañada de buen sexo como guarnición, y es que mi amiga María tiene un problema con uno de ellos (de los hombres, me refiero), o bueno, más bien una duda:¿debo tirarme a la piscina?
Os pongo en situación. María lleva un tiempo viéndose con un chico estupendo y muy mono (que eso también importa). El chico en cuestión acaba de salir de una larga e intensa relación, fue justo en ese intervalo de tiempo cuando conoció a María y, desde el principio, encajaron genial. Ahora son inseparables. Lo hacen todo juntos, todo, salvo lo que a mi amiga le gustaría hacer (ya me entendéis).
La verdad es que él la marea, su juego es el de "una de cal y una de arena", e incluso le habla de otras mujeres; y ella, claro, pues ya no puede más y se encuentra ahora entre la espada y la pared de, o bien decirle lo que siente y tirarse a la piscina; o bien darle con la puerta en las narices y dejar de pasarlo mal. Y claro, ahí estamos. ¿Cómo se puede aconsejar a una amiga en un tema tan personal? claro que dependiendo de la persona con quien hable le dirá una cosa u otra. En mi caso, probablemente yo sería de las que se tirarían a la piscina pero, ¿es la honestidad la mejor política para conservar una relación sea del tipo que sea?
¿Qué opináis?¿Os ha pasado alguna vez algo parecido?







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