¡Tres días llevo sin que me vean el pelo ni en mi casa ni en el trabajo! ¡tres! y claro, yo imagino que como que ya se irán preocupando...bueno, para preocupación la de mi Paco, en cambio mi jefe, para que vamos a decir preocupación cuando queremos decir... cabreo.
Y es que desde que han empezado las rebajas ando como loca de un lado para otro con mi Visa en la mano y sin parar de comprar.
Yo no podría vivir sin las rebajas. Son mi medicina, me paso 6 meses pensando en las de invierno y otros 6, en las de verano. Si hasta tengo un calendario puesto con un imán de telepizza en mi frigorífico y voy tachando los días que quedan hasta el pistoletazo de salida de las rebajas...y un día antes me planto en la cola del Corte Inglés y de ahí no hay quien me mueva, ya soy una histórica en esto de la carrerita cuando abren la puerta de los grandes almacenes.
El otro día tuve hasta taquicardias cuando leí un artículo que decía que este año, con la crisis, las tiendas sacaban a rebajas el 70% de su stock; ¡Dios mío! el 70%!!! no me lo podía ni creer, mi Paco el pobre tuvo que coger un abanico para darme aire porque me estaba mareando, me volvió a bajar el potasio.
Pero por otro lado, me siento un poco triste. Las rebajas ya no son lo que eran. Durante estos tres días, no he visto a nadie ni discutir ni tirarse de los pelos. Decepcionante. Las rebajas hay que vivirlas y hay que lucharlas. Así es como se consiguen las cosas, luchando. Yo, en estas rebajas he conseguido muchas cosas a base de sudor, como por ejemplo:
1. Tres pares de zapatos, 6 camisas, 2 faldas, 2 pantalones y un set completo de bolso y neceser: todo al 50% en Gucci. ¡Vaya chollo!
2. Cosas de casa: mira, estoy que lo tiro, es que está la sexta planta del Corte Inglés que parece que lo regalan!! las mantelerías a 6 euros, pues he comprado 30, que seguro que algún día me hacen falta. Además, un jarrón con los colores de la bandera de Polonia que me parece lo más. Ya verás como en algún momento se pone de moda, ¡y yo seré la primera en tenerlo!
3. Aparatología: un secador, una plancha muy moderna que funciona sin agua ni nada (es que mi Paco, que es el que plancha, ya se quejaba de que la nuestra no quitaba las arrugas como antes), una máquina para depilarme, otra para que se depile mi Paco, un cepillo de dientes eléctrico, una licuadora, un dvd grabador, un radiador, una robot con regalo de un recetario de cocina al vapor...
¡Y un montón de gangas más!
Estoy pensando ahora que tal vez debería llamar a mi jefe para darle explicaciones porque como me despida no sé cómo voy a pagar todo lo que he comprado en estas rebajas. Bueno, mañana le compro algo y se lo llevo en la hora del desayuno, que seguro que se pone contento.
¿Qué tal vuestras rebajas?







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