Archivos Lorena G. Díaz: Enero 2008

tarot.jpgAntes de nada...¡Feliz Año nuevo a todo el mundo!

Últimamente cada vez que me reúno con mis amigos o que me tomo una caña con alguien (chico o chica) acabo hablando de sexo. Dos posibilidades; o se nos están agotando los temas (tipo mi jefa se ha dado unas mechas horribles o me muero por el último modelo de zapatos de Gucci) o cada vez tengo más cara de Lorena Berdún.

Bien es cierto que hay una parte importante de mi vida en la que se habla de sexo, véase este blog, pero vamos, que de ahí a que yo sea una experta sexóloga hay un largo camino. Aún así, como es algo a lo que parece que le he cogido el gustillo, he decido montar mi propio consultorio sexual (que no sentimental; problemas, los justos).

Para inaugurar el consultorio he pensando que un tema importante es el de la frecuencia en las relaciones sexuales.
Yo la verdad es que no entiendo muy bien por qué nadie dice la verdad en este tema; si eres mujer y dices que lo haces mucho, eres un bicho raro, al contrario que un hombre si dijera que "lo hace" poco; pues queda como mal, no?

Hace poco, en una de estas noches de cenas navideñas, un amigo me dijo: "ay Ruth, qué buena cara tienes nena, eso quiere decir que haces mucho el amor" (y yo que pensaba que mi buena cara se debía a los 300 euros que me gasté en una crema de noche) -¿puedes especificar un poquito mejor?- "nena no te enteras, acabo de leer un estudio que dice que quien hace más el amor está más satisfecho que aquellos que lo hacen menos, y eso se nota en la cara"
A mi se me quedó un poco cara de idiota, más que de satisfecha (a pesar de mi crema de 300 euros), y es que yo siempre he pensado que mi buena cara no era directamente proporcional al buen sexo, sino a mis sesiones de yoga, mis limpiezas faciales y mi (más que comentado) vegetarianismo.

Según el último Informe Durex, los españoles hacemos el amor una media de 105 veces al año. Vamos, que de 365 días hacer el amor 105...yo no sé lo que pensaréis vosotros, pero como que a mi me parece muy poco. O no sé, le diré a mi Paco a ver qué opina él...Pensándolo friamente (y mira que en esto del sexo lo de friamente es un palo), la frecuencia de las relaciones en la pareja es como todo, tiene sus etapas.

En la primera etapa, estás todo el día practicando sexo donde sea, cuando sea y como sea. Todo te parece bien, la cama, el sofá, la vitrocerámica y hasta el plato de ducha (qué incómodo). El caso es que te olvidas hasta de que tienes una vida, un trabajo y unas responsabilidades (nos ha pasado a todos ¿no?).

En la segunda etapa es cuando la sangre empieza ya a llegar hasta tu cerebro y te tomas las cosas con más calma. Las relaciones son más pausadas y en lugares más cotidianos.

La tercera etapa comienza a ser chunga; no sé sabe muy bien por qué pero las mujeres comenzamos a tener unos repentinos dolores de cabeza (yo no, eh?) y a los hombres les sale una curva extraña en la zona del abdomen que resulta ser de lo más sexy (jar). En esta etapa no se improvisa y el lugar suele ser siempre la cama. Algo rapidito.

La cuarta y última etapa es la chunga total, ¡para qué nos vamos a engañar! Las relaciones sexuales en esta etapa son como las meigas, que haberlas hailas, pero nadie las ve...

¿Qué pensáis vosotr@s de la frecuencia de las relaciones sexuales?

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