Archivos Octubre 2008

simples.jpgLos hombres son simples. Es así. Yo tenía mis dudas pero a medida que pasan los años me doy cuenta de que en esta afirmación, no hay dudas que valgan. Tanto, que hay días que su simpleza me abruma.

Hoy, por ejemplo, me he quedado a comer en el trabajo. No suelo hacerlo porque a mi lo del tupper no me va nada, pero he descubierto que en mi japo (japonés) preferido, me traen la comida que yo quiero en menos de 15 min. Puntualidad japonesa. ¿O era suiza? Bueno, da igual.

El caso es que, armándome de valor, he cogido mi deliciosa bandejita de sushi con verduras en tempura y me he introducido en la sala de comidas destinada para este menester que tan bien habilitada tiene mi empresa, cuando, ¡oh Dios!, me he dado cuenta de que era la única chica de toda la oficina (que tampoco es que seamos muchas), que iba a compartir con un grupo de 5 hombres mi relajada y merecida hora de comida. Mal hecho. Sí, pero tengo tanto trabajo estos días que de 14 a 15 horas mi cerebro decide regirse por sus propias normas y no está muy lúcido a esas horas, por lo que no he tenido la capacidad de reacción suficiente que necesitaba para decir algo así como: "Anda, me acaba de llamar Ali (es mi compi, que ahora está de vacas, ¿y por qué hablo con tanto diminutivo?, para decirme que si quiero comer con ella; la pobre, me echa tanto de menos...). Así que no me ha quedado otra que sentarme y escuchar, y escuchar, y escuchar la cantidad de sandeces por minuto que pueden llegar a decir 5 hombres juntos en una hora de descanso.

Al principio la cosa no iba mal: un poco de arte, "no entiendo a Miró", "mi preferido es Monet" o "Pollock nos toma el pelo". Está bien, incluso me he animado poniendo en práctica conocimientos que adquirí durante los dos años que estudié Historia del Arte. Pero claro, todo esplendor tiene su declive. Y de Pollock, la cosa nos ha llevado a la carne argentina. "A mi me encanta el asado de tira", "uff, en mi barbacoa de 5x3 hago unos asados que ni te cuento", "pues yo no he probado nunca la carne argentina", "claro, tú eres de los de carne española, bien rica y jugosa". Alto.

¿De qué estamos hablando?¿Cómo hemos pasado de hablar de arte a la ternera argentina y a las mujeres?¿Es así de fácil? La cosa no ha terminado ahí, a los hombres les encanta recrearse en ese tipo de historias. Es como cuando eras pequeño que tu madre te decía: "niño, no se dice pedo, ni caca ni teta" y tú ibas y hasta hacías una canción con las palabritas. Pues esto es igual. Van los hombres y de la carne española bien rica y jugosa comienzan a hablar de que "cuando eres soltero y te llevas a una chica a cenar, si te lo curras bien, aunque pagues tú la cena, puede ser que ella ponga el postre". Evidentemente no he pensado en entrar en ese juego, que para quien tenga dudas, ha seguido más y más, sólo les he dicho que me parecían unos simples. Sin más. Y lo sorprendente de esto ha sido que ellos mismos han asentido, y me han asegurado, algo que todas las mujeres sabemos de sobra, que cuando se juntan varios tíos, de esas conversaciones puede salir de todo.

En fin chicos, no os voy a decir que las mujeres no hablamos de hombres cuando nos juntamos (¿es que acaso se puede hablar de otra cosa?), pero no nos sale esa vena ordinaria fruto de una enorme simpleza varonil.

¿Qué pensáis vosotros?¿Algo que decir en vuestra defensa?

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