A Violeta Santander,
mentirosa compulsiva
-negó haber sido agredida,
cosa que se pudo ver-
la acusa la Fiscalía
de dar falso testimonio.
Yo creo que esta mujer
metido tiene el demonio
del miedo dentro del cuerpo,
y no acierta con la forma
de sacárselo de adentro
porque el miedo la transforma
y su voluntad deforma.
Convertida en una estrella,
la que es mujer maltratada
fue por las televisiones
cual indefensa doncella,
fabricando coartadas
e inventándose razones
casi siempre mal fundadas.
Igual que a algún delincuente,
"La Noria" le dio cobijo
y ella fue agenciando un fijo
para su cuenta corriente.
A ella no le deben nada
las mujeres maltratadas
pues prosiguen humilladas
por la infumable Violeta
que, a base de una gran jeta,
aún defiende a su agresor,
que es, a la vez, su opresor
porque está atemorizada.
Yo tengo una cosa cierta:
aunque fuera condenada
pienso que no diría nada
en contra de Antonio Puerta.
No pidan peras al olmo
porque lo que me parece
es que Violeta padece
el síndrome de Estocolmo.








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