Cuento de nunca acabar
es lo de Indhira y Arturo,
la tinta y el calamar,
pero no tiene futuro.
Siempre es volver a empezar
para después terminar
cuando rosario de la aurora.
Arturo sólo valora
la postura horizontal
en que Indira se le ofrece,
e Indira vibra y delira
de modo descomunal
cuando Arturo en ella ejerce
su oficio de semental.
Indira es la Zarzamora
que llora por los rincones
y que se da revolcones
a deshora y sin demora
envuelta en los edredones.
Yo creo que esta chiquilla
es como la gata Flora,
que ya sabéis por qué chilla
y ya sabéis por qué llora.
Sabe que a Arturo le gusta
sólo por pasar el rato,
y ella a ese gusto se ajusta.
Es así cómo está el trato.
Pero,a la vez, ella sueña
con un cierto compromiso,
y terminan a la greña:
Arturo hace caso omiso.
Él evita cualquier pacto
fuera de lo que sea el acto:
no quiere relacionarse.
Sólo busca aparearse.
Arturo es el macho ibérico
para el cual una mujer
sólo es fuente de placer,
y así lo dice, impertérrito.
Yo creo que la "obsexión"
de la que es víctima Arturo
tendría una solución:
que le receten bromuro.








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