Arturo e Indhira han firmado
la paz: reinician la guerra
y nuevamente se aferran
como potros desbocados
al quehacer de la coyunda.
Si hablaran los edredones
podrían contar las razones
del fuego que les inunda.
Atrás quedó aquel tumulto
de reproches y de insultos.
Ella, olvidados los celos
picó de nuevo el anzuelo,
Y es que, a pesar de la ira
que dentro albergaba Indira
cuando Arturo hacía el canelo,
quien tuvo siempre retuvo
y Arturo siempre la tuvo
a punto de caremelo.
Indira es quien más ha puesto
y, a la vez, quien más se ha expuesto.
Sabe muy bien lo que tiene
(¿también lo que le conviene?).
A ella no le amarga el dulce
que Arturo le proporciona,
aunque él sea un tipo agridulce
y egoísta como persona.
Ni puede llamarse a engaño,
ni debe hacerse ilusiones.
De Arturo conoce el paño:
Fuera de los edredones
no quiere complicaciones.
Este gallo del corral,
que no hay que perder de vista
que, es a las claras machista,
y no quiere complicarse
de forma sentimental
-lo suyo sólo es ligar
y, en el fondo, aprovecharse,
ha sido claro y conciso:
"yo no quiero compromiso".
Indira se ha resignado
y sabe que eso es lo que hay:
si ella se lo pasa guay,
que le quiten lo bailado.







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Escribir un comentario