Vuelve Coto Matamoros,
ese frustrado suicida
que hizo mutis por el foro
y se pegó la gran vida
por parajes de Tailandia,
auténtica Disneylandia
que te ofrece unos placeres
que ves los atardeceres
como de color de rosa
pues te avivan y colocan
y, aunque a veces te dislocan
y otras veces te pervierten,
al final se te convierten
en auténtica bicoca.
De la cárcel de Aranjuez
Coto por fin ha salido
porque al final lo dictó el juez,
y ahora tiene decidido
ir contándole a la audiencia
-previo pago de una pasta,
auténtica pasta gansa-
sus insondables vivencias
-¿algunas las va a inventar?-
en el proceloso mar
de la pura delincuencia.
Tras su paso por la trena
-cumplida está su condena-
Coto, ejemplo de despecho,
se siente ahora con derecho
a sacar todo el provecho
a todo lo que vivió
porque un día se negó
a pagar lo que debía
y que les pertenecía
a los hijos que engendró.
Tras noventa días de ocio
pues no ha dado un palo al agua
-la cárcel no es una fragua-
ahora empieza a hacer negocio
pues tiene en la "tele" socios
con los que irá desgranando
la prodigiosa aventura
que ha ido protagonizando
un tío tan caradura.
Coto, que es la marabunta,
ya salió de su escondrijo.
A hora queda una pregunta:
¿habrá pagado a sus hijos?









HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Comentarios Recientes