Y..."De repente los Gómez",
una pareja y su prole,
que, "testigos protegidos",
han de abandonar sus nidos
y, con nueva identidad,
se van a un mundo de lujo
y siguen con sus tapujos.
Intentan ser exquisitos
pero, al ser algo cabritos,
se les descubre el pelaje,
enseñan mucho la oreja
y, en el fondo, se asemejan
a pulpos en un garaje.
Los Gómez hacen reír
por sus formas chabacanas,
mas no se andan con macanas:
ellos prefieren vivir
tal...como les da la gana.
Tan sólo saben fingir
cuando ejercen de rateros,
que es su oficio verdadero.
En eso son los primeros.
Y también hay que admitir
que tienen maña y oficio
por más que sus "beneficios"
no les den para vivir.
Pero menos da una piedra
y la vida está muy dura
también para el caradura.
Subsisten pero no medran.
Con Alicia Borrachero
y Gustavo Salmerón
nos reiremos un montón
aunque sea barriobajero
el pelaje del guión.
Pero la serie no tiene
demasiadas pretensiones
aunque , en el fondo, bien viene
porque ofrece situaciones
con las que hacernos reír.
Y, tal como están las cosas
-la crisis es una losa-
Es magnífico elixir
Porque permite evadirse
de la cruda realidad
y a pierna suelta reírse
que es una barbaridad.







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