"Curso del 63":
un colegio en toda regla
donde no andan con monsergas.
La serie francamente es
todo un éxito de audiencia
y una completa evidencia:
que la educación de ayer,
rigurosa en disciplina
pues no se andan con pamplinas,
no tiene nada que ver
con la educación de hoy.
Y es a esto a lo que voy:
A que estos pobres niñatos
deberían tener olfato
y han de saber primero
que no están en San Severo
para divertirse un rato.
El orden hay que aceptarlo.
Y aquel que intente saltarlo
ya sabe a lo que se expone
y es que su expulsión se impone.
Además esto es un juego
y un juego tiene sus reglas.
Y las cosas no se arreglan
con prender decir "Diego"
allí donde han dicho "digo"
y añadir "me importa un higo",
pues después viene el castigo,
llegan las lamentaciones
y el llorar por los rincones.
¿Es creíble tal desmadre?
Lo dudo. No me parece.
Pero mi duda decrece
cuando aparecen los padres,
pues son los padres la pista
-no se los pierdan de vista-
del proceder de estos chicos
y de sus torpes destellos,
y es que, cuando opinan ellos,
concluyes:"ahora me explico".
Al final, los chicos son
tal como les educaron,
aunque...no fue educación:
los padres los malcriaron.







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