"Sálvame" es un esperpento
que mola, gusta y distrae,
no se anda con miramientos
y al espectador atrae.
Y, si alguna vez decae,
ahí está Jorge Javier,
dispuesto a hacer hasta el pino,
si ve que ése es el camino
para volver a crecer.
J.J. ha conseguido
reunir junto a sí un "ganado"
que es de lo más descarado
que Telecinco ha tenido.
Tipo muy inteligente,
J.J. está en su salsa
con esa sonrisa falsa
con la que emboba a la gente.
J.J. es ingenioso
y, por conseguir audiencia,
hace si es preciso, el pino
con la mayor complacencia.
Telebasura en esencia,
sin careta y sin disfraz,
se ha hecho dueño de una audiencia
que le encanta lo mordaz.
J.J. es transgresor
casi por naturaleza
pero no cae en la torpeza
de aparentar ser señor
comedido y circunspecto
(nunca lo diría su aspecto).
Él es un provocador
que, aunque le prive lo rosa,
a veces dice las cosas
con sentido del humor.
Las palabras malsonantes
están penadas con multa
y eso es bueno pues resulta
que son muchos los "donantes"
porque muchos son los tacos
y está casi lleno el saco.
"Sálvame" número 100,
aunque nació para mal
porque es puro lodazal,
hoy merece un parabién.
Yo considero genial
que sea tal como es:
un programa descortés
que a nadie quiere engañar.







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