Ximo Rovira no tiene
la que tiene Cantizano,
y creo que no le conviene
sustituir al gaditano
porque la gente compara
y, al final, resulta odiosa
la comparación, que es cosa
que no mide por la vara
estricta de la justicia,
y encierra a veces malicia
si en otras cosas repara.
Ximo Rovira empezó
con aquel programa, "Tómbola",
que fue el que estrenó la fórmula
de la "tele-corazón".
Comenzó de pionero
en la tele valenciana,
y ahora Antena 3 lo llama
para hacer de telonero,
mejor dicho: sustituto
del ínclito Cantizano,
que pasó todo el verano
reponiéndose del susto
y el soberano disgusto
que, de pronto, se llevó
el día en que se enteró
de que pudo ser objeto
de una presunta agresión,
tema en el que no me meto.
Ximo trató con gran mimo
el tela del corazón.
Con auténtica pasión
libó en ese fino limo
que hoy es la telebasura,
que no entiende de mesura
y que llama información
al cotilleo puro y duro,
que actúa como cianuro
en nuestra televisión.
La misma cara de bueno,
que nos pone Cantizano,
cuando ambos pisan el cieno
la pone Ximo Rovira.
Los dos la misma sonrisa
y el mismo porte serrano.
Y, cuando hay un tema ingrato,
los dos tienen la creencia
y la sutil apariencia
de que nunca han roto un plato.







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Lo que es telebasura fue la entrevista en La Noria a Jimmy Giménez-Arnau. Fue vergonzoso la forma en que se trató la adicción a las drogas de este señor, pero lo peor de todo es que el propio presentador se tomara a cachondeo el consumo de drogas. ¿Por qué se lo tomaría así? Creo que se deberían tomar medidas contra el programa, el presentador y el entrevistado.