Un ruso- mas no cosaco
aunque es como si lo fuera
porque es devoto de Baco-
se cogió una borrachera
más grande que la Giralda,
cosa tan descomunal
que acabó con un puñal
clavado en toda la espalda.
El tío, pues...ni se entera
(¡cómo sería de mortal
la tremenda borrachera!)
porque, al llegar a su casa,
lo único que le pasa
es que va y se queda frito
por los vapores etílicos.
Al día siguiente, sintió
como un leve cosquilleo
y luego experimentó
una especie de mareo.
Y fue cuando su mujer
vio que en la espalda tenía
algo que sobresalía,
y se acerca y lo que ve
es el mango de un cuchillo
metido entre las costillas
cerca de la paletilla.
Así de claro y sencillo.
¡A punto de desangrarse
y el tipo...sin enterarse!
Tal era la melopea.
Ganó el gordo y la padreo
pues la criminal herida
no tocó órganos vitales
y, por tanto, no tenía
más daños...colaterales.
Y no se había presentado
un peligro de infección:
estaba desinfectado
con el alcohol que tomó.







HELLO!
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