Sucedió en Aguascalientes,
el estado mexicano
en donde, de cuando en cuando,
pasan cosas tan corrientes
como las que están pasando
en los cinco continentes.
¿Y qué sucedió? Que a un cuate,
cuando supo que su esposa
se había echado un amante,
no se lo ocurrió otra cosa
que sacar algún provecho
de tan infame desliz
y, en lugar de sacar pecho,
urdió el malévolo ardid
de extorsionar al fulano
que se la beneficiaba,
inventando una jugada
que se le fue de la mano.
Como el amante era un rico
con esposa de buen ver,
el engañado marido
le llegó un día a proponer
mantener cerrado el pico
se le soltaba "parné".
"Y de no hacerlo- le dijo-
se lo cuento a tu mujer".
Y el amante consintió
al astado consentido,
y le dio lo que pidió.
Pero sucedió que al hijo
de la señora engañada
poco más o menos le hizo
la susodicha jugada,
y el chico lo denunció
tras contárselo a su madre,
y entonces se organizó
el auténtico lío padre,
con lo que el pobre cornúpeta
puede acabar en la cárcel.
Chantajear al amante
exigiéndole una pasta
fue volverse "traficante"
de su esposa.Y con dos astas
lleva la ignominia a rastras
quien ,en el fondo, cobraba
lo que su adorada esposa
hacía gratis y encantada.







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