Risto se pasó de listo.
En actitud más bien lerda
tiró tanto de la cuerda
y se ha dado tanto el pisto
que la cuerda se rompió
y, al final, se espanzurró.
No sé si estaba previsto
mas yo sé que, por lo visto,
cuando Risto se marchó
-mejor dicho "lo marcharon"-
todos los de O. T. quedaron
viviendo una sensación
de desahogo y alivio
porque el tío les ponía tibios.
Risto contaba con bula
y Telecinco la anula
pues se agotó su paciencia.
Mas no le gustó a la audiencia
que echaran al deslenguado
y la audiencia se ha vengado:
Jesús Vázquez ya la ha hartado
pues lo encuentra hasta en la sopa,
y hay que darle algo de estopa
porque está un poco endiosado.
Jesús es inagotable.
Es el ungüento amarillo.
Jesús es inevitable.
Es Jesús...Pepito Grillo.
Pero volvamos a Risto.
A Risto el defenestrado.
¿Saben cuál fue su pecado?
Pues que no tenía previsto
que hacerle sombra a Jesús
le convertiría en malquisto
porque Vázquez es la luz
que a Telecinco ilumina
de manera chabacana
de la noche a la mañana
con asfixiante rutina.
Risto perdió la batalla
pero, si el tipo se emperra
y no tira la toalla,
ganará al final la guerra.







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