Nunca tanta zafiedad
se dio cita en un plató
como la que se citó
-¡válgame la caridad!-
en "Sálvame", laberinto
en el que priman las voces
y están bien vistas las coces
porque aquí todo es distinto.
Parece que la razón
es siempre del que más grita
y que lo que aquí más pita
es la mala educación
pues tiran con dinamita,
al menos en mi opinión.
"Sálvame" es escorpionera
y, se buenas a primeras,
varios colaboradores
destapan viejos rencores,
se enzarzan en mis rencillas
y se ponen zancadillas.
¿Qué se podía esperar
de Jorge Javier, el colmo
de la insensibilidad?
No pidan peras al olmo.
Aquí la desfachatez
es la norma del debate,
y, aunque esto no sea el "Tomate",
tienen aún mayor acidez.
Y les voy a decir más:
¿Saben quién tiene la culpa?
Pues la tienen los que van,
y no vale la disculpa
de decir "Yo no sabía..."
Sí, los que van a un programa
que vapulea y difama
y es la "teleporquería"
y la mayor grosería
que se puede imaginar
(se lo digo de verdad).
La culpa también la tiene
en su medida la audiencia
que, aunque llueva y aunque truene,
lo que en el fondo evidencia
es que carece de higiene
mental, y que está buscando
lo que la está denigrando:
llevarse a la boca un sorbo
del más estúpido morbo.







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Escribir un comentario