"Si la lengua se mordiera
se podría envenenar"
se atreven a asegurar
algunos por ahí afuera.
Yo no creo que sea verdad
que Jorge Javier sea así.
Será un decir por decir,
será un hablar por hablar.
Pero, pensándolo bien,
no andan muy descaminados:
lo que pasa en "Sálvame"
es asunto de cuidado,
que roza la insensatez
pues van a la yugular
con total desfachatez.
Desbarrar por desbarrar
es lo que hace en el programa.
Él no se anda por las ramas:
ataca por atacar.
El inventor del "Tomate"
no sabe hacer otra cosa.
Es el rey del disparate
y es especie de babosa
especialistas en dislates
con esa voz mantecosa
y un aire de botarate.
Para guardase la ropa
tiene una especie de tropa:
son como filibusteros
-y a veces..."filiembusteros"-
que, con astucia de rucios,
le hacen el trabajo sucio.
Y ciertamente ellos tragan
porque para eso les pagan.
¡Jorge Javier es la pera!
Después de atacar, aplaca,
después de azuzar, modera,
tras prender fuego a la traca,
se hace amo de la manguera...
El tipo es un torticero
de muy aviesa intención,
que se convierte en bombero
del fuego que él provocó.







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