Se anunciaron tantas veces
que parecían el maná,
y ¿qué nos trajo Sardá?
Mucho ruido y pocas nueces.
A fuerza de campechano,
fue y cayó en lo chabacano.
Pero, en fin, son sus maneras
y ofrecía una novedad:
contrató de camarera
a la Mercedes Milá.
¡Ay, qué pena de Mercedes,
que ahora se nos disfraza
pues...como la han visto ustedes:
vestida con esas trazas
de sumisa camarera
de restaurán de tercera.
¡No tiene la tía delito
con tan cursi modelito!
A mí me gustaba más
-esto es hablar por hablar-
el traje lagarterano
que un día sacó en Gran Hermano.
Todo esto a mí me recuerda
mucho a los Coros y Danzas
-adivina adivinanza-
de la Sección Femenina,
que olían a chamusquina.
Y pienso que, si se anima
-y no le cuesta animarse-
es capaz de disfrazarse
mismamente de...menina.
¿Y han visto en pelotilleo
con que embadurna a Sardá?
Ahí va un ejemplo a voleo,
que alguno va a recordar:
"Eres jefe de La Tribu,
yo soy dulce cervatilla".
Pues sólo le falta ya
ponérsele de rodillas.







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