¡Mala de solemnidad
la serie de Marisol!
Quisieron resucitar
a la niña que enterró,
y fue esa resurrección
una bazofia total.
Primero hablaron con ella
para que diera permiso,
pero luego hicieron pellas:
sólos urdieron el guiso
después de hacer caso omiso
de lo que Pepa opinaba.
No importó lo que pensaba:
hicieron lo que querían,
lograron lo que buscaban
y es que al pairo les traía
que a Pepe no le gustara.
La mini-serie es pasada
en cuanto a cusilería;
es la triste letanía
de una vieja españolada,
con morbo bien aliñada,
presentando una jauría
de perros que la acosaban
y que no le permitían
soñar con lo que soñaba.
Toda la España cañí
-capullito de alelí-
en la serie se dio cita,
santa Rita, Rita, Rita.
Todos los típicos tópicos,
todos los sueños utópicos
en el bodrio se citaron
y a Marisol presentaron
como niña manejada
(casi-casi maltratada).
¿Qué pensará Pepe Flores
de todos esos señores
que hacen dinero a su costa?
¿Lo hicieron talmente a posta?
(No me refiero al dinero
que ha llenado sus alforjas).







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