Jordi, el bombero pirómano
-enciende primero el fuego
e intenta apagarlo luego-
con un proceder anómalo
e insistiendo, ha reincidido
y, al final, lo ha conseguido:
a Violeta Santander
en estrella ha convertido.
¡Señores, lo que hay que ver!
Estrella de negra luz
mas que, a fin de cuentas, brilla:
Jordi, en siniestra actitud
-su postura es de avestruz-
fue quien prendió la cerilla:
ahora la llevó al plató
con el fin de entrevistarla
y, entre medias, abroncarla
con una sola intención:
sacarla de sus casillas
a base de zancadillas
y, así, disparar la audiencia,
que es su máxima apetencia.
Ha convertido en estrella
a una mujer maltratada,
que ahora defiende, la osada,
a un tipo maltratador.
De Jordi es la vil jugada:
no debe extrañarle nada
que provoque indignación.
Y,mientras tanto, Violeta
defiende lo indefendible.
¡La España de pandereta
se hace de nuevo visible!
¿Es síndrome de Estocolmo
o es pedir peras al olmo,
que, de lo absurdo en el colmo,
prácticamente es lo mismo?
¿A ustedes no les parece
que el nombre que se merece
es..."síndrome del cinismo"?
Desde la cárcel, su novio
-tipo confeso y convicto
de ser a la coca adicto-
en el colmo del oprobio
-oprobio de gran calibre-
dice que cuando esté libre
irá a las televisiones
para exponer sus razones
y así, de paso, forrarse.
Y lo dice sin...cortarse.
(¿Es pensar mal ir pensando
...que Jordi le está esperando?).
¡Qué pena Jordi y su noria!
¡Qué triste su trayectoria!
Da grima su catadura:
Jordi es un perfecto fiasco.
Lo suyo es telebasura
que produce..."tele-asco".
Mientras tanto, una persona,
sumido en profundo coma
-está más allá que acá-
no va a pode declarar.



HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
un bravo y mi más sincera enhorabuena para el autor de este escrito
Una vez mas ha puesto el dedo en la llaga...
Magnifica crítica que cuenta, a las claras, en lo que se han convertido casi todos los programas de televisión.
Muy bueno