Diversos son los caminos
hacia la prostitución
pero nunca son un sino
que no tenga remisión:
la que elige tal destino
es por propia decisión.
"700 euros:diario
de una call girl", nos ofrece
un caso algo estrafalario
que una explicación merece.
El caso es el de Cristina,
una chica guapa y grácil
que, de forma repentina,
eligió el camino fácil
y lo hizo de un modo crítico
porque no estaba de acuerdo
con su padre que era un lerdo
además de un gran...político.
La tal Cristina pretexta
que se metió a prostituta
como forma de protesta,
y, al decirlo, ni se inmuta.
No admito el concatenado
de que un padre di-puta-do
la lleve a meterse...a puta
(dicho así, de forma bruta).
Su actitud no se sostiene:
Lo suyo es el desatino
de quien la velocidad
confunde con el tocino.
De la experiencia se infiera
una clara conclusión
y es que en esta profesión
quien se mete es porque quiere.
Es dura, de eso no hay duda,
la profesión de ramera,
mas creo que es mucho más dura
la de fregar escaleras.
Y aquí...a mí me da lo mismo
que me acusen de machismo.
Pero sé perfectamente
que no habría prostitución
si no existieran clientes:
la cosa es que es...de cajón.


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