
Vivía en la flor de la vida
y la sorprendió la muerte.
Infausta ha sido su suerte,
trágica la despedida
de Ruslana Korshunova,
modelo kazajistana
por quien las campanas doblan,
mientras una tramontana
de llanto y de desconsuelo
asola las pasarelas,
y el glamour se ha vuelto hielo
que abrasa las entretelas.
A solas con su belleza,
Ruslana dejó la vida
sobre la brutal dureza
de una calle neoyorquina:
fue su destino final
un desfile vertical
desde el piso en que vivía,
y se fue a precipitar
contra el asfalto infernal
en que la gente bullía.
La vida la sonreía
pero afirman que sentía
un vacío existencial.
que fue su sino fatal.
No todo lo que reluce
es oro en la pasarela:
el triunfo a veces produce
inesperadas secuelas
si no ha sido digerido
con el cuidado debido.
No todo lo que rodea
un desfile es mar en calma:
puede, a veces, ser marea
en que suele ahogarse el alma.
Hay veces que las modelos
con cara de caramelo
son bellos juguetes rotos,
que viven entre el desvelo
del temor a un terremoto
que puede echar por los suelos
su perfil de flor de loto.


HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
:(
Con lo guapa que era, pobrecilla
que triste me parece que solo te de pena que se haya muerto porque era guapa...en fin...
si es triste que se hable de su belleza a la hora de su muerte. habria que preguntarse por que una chica de veinte años con una carrera prometedora, se ha suicidado. habria que replantearse infinidad de cosas en el mundo de la moda.
pobre chiquilla!!