No son días de vino y rosas
los que Whtiney Houston vive:
la pobre, toda una diosa
de la canción, no consigue
tener una vida airosa
pues sobre ella hay una losa
que a todas partes la sigue:
la inmensamente onerosa
maldición que la persige.
La maldición es la droga
de la que logró salvarse,
que ahora parece cebarse
y fiertemente enroscarse
en su hija Bobby Christina,
que, con sólo quince años
y aunque su cara es de niña,
se tambalea en los peldaños
de la desesperación
y lo atisba una salida
que pogan luz en su vida
rompiendo su desazón.
Whitney, que vivió un calvario
de adicciones a sustancias,
que combatió con constancia,
padece el itineriario
por el que hoy su hija avanza.
Nada como una adicción
para hundir a una familia
pues toda adicción se afilia
con la diaria destruccción.
Y no es la adicción un vicio
que se pueda superar:
una adicción, por principio,
es siempre una enfermedad
que tiene su tratamiento
y encierra una gran verdad
y es que jamás los lamentos
pueden a nadie...curar.
Una historia de dolor
de Whitney es hoy la historia
en la que, junto a la gloria,
reina la desolación.


HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Es una pena que por culpa de estas adicciones perdamos cantantes tan sumamente buenos como lo es por ejemplo Withney Houston.
Una de las mejores voces negras que ha tenido America rota por culpa de no saber controlar el dinero y la fama... Una verdadera pena...
Y lo que más mal me sabe es que son un ejemplo para nuestros hijos adolescentes, es a lo máximo que aspiran, ser como sus ídolos... Yo deseaba ser como esta mujer, cantar con esa tremenda voz, ser tan guapa como ella... ahora veo sus fotos más recientes y siento una tremenda frustración...
Ojalá todos sus problemas terminen pronto y que su hija (lo que más le puede doler a una mujer) se recupere de sus adicciones aunque... No es extraño que haya caido en lo mismo después de todo lo que habrá visto en su casa.
Saludos