En los casos de machismo
hay siempre...más de lo mismo.
Recientemente un secuestro,
que cometió un tío siniestro,
con tufillo de...cabestro,
deja claro hasta que punto
es grave y cruel este asunto.
Un tipo, con saña y fobia,
una tarde secuestró
a la que un día fue su novia,
y a casa se la llevó.
El fulano no buscaba
ninguna sesión sexual:
tan sólo quería lograr
que le hiciera la colada
(no interpreten esto mal)
y fregara la vajilla
(lo hacía ella de maravilla
antes que al tipo dejara
porque, dicen, la trataba
lo mismo que a una colilla).
¿Tal vez no podía olvidarla
puesto que mucho la quiso?
¡No! El sólo quería obligarla
a que le arreglara el piso.
Fue un amigo de la chica,
quien se enteró del secuestro
y quien reaccionó muy presto
llamando a la policía.
Cuando los guardias llegaron,
a la mujer encontraron,
sumisa y sin rechistar,
acabando de planchar
toda la ropa interior
del innombrable señor.
La policía pudo ver
que ella estaba sana y salva
y que, visto el proceder
del tipo, muy claro estaba
que él no quería una mujer:
sólo quería...una criada.


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