Hoy día la televisión
padece un vicio concreto,
que es propagar la adicción
a mover el esqueleto.
Televisión Española
fue quien encendió la mecha
y acertó de carambola:
"Mira quien baila" abrió brecha
y, al ser buena su cosecha,
todo siguieron la ola:
no la iban a dejar sola.
Les hizo la boca un fraile
en el asunto del baile
y llegó "Fama ¡a bailar!",
de éxito descomunal.
A partir de eso, la Cuatro
sigue en el mismo teatro,
y después Carlos Sobera
se sumó a la borrachera
con su "Díselo bailando"
aquí, donde, como y cuando
el concursante prefiera.
(El programa no empezó
porque era más de lo mismo:
y, al final, se suspendió)
Y, por si esto fuera poco
-casi es ya cosa de locos-
Lobató dio en presentar
otro show: "Quiero bailar".
No va a haber cuerpo que aguante
con tal danzarín talante,
con tanto ritmo y meneo,
tanto paso y balanceo.
Todos serán bailarines;
bailarinas serán todas
porque se ha puesto de moda
convertirse en saltarines.
¡A bailar! Que no decaiga.
¡Vamos! ¡Música, maestro!
Y que nadie se retraiga
porque hoy el baile es lo nuestro.


HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Escribir un comentario