El aumento del deshielo
en los congelados mares
causando está un gran revuelo
entre los osos polares,
animales solitarios
que en blancas islas flotantes
-son sus gélidos santuarios-
avanzan peregrinantes.
Hoy se les ve vacilantes
puesto que el cambio climático
con sus efectos dramáticos
los persigue amenazante.
Sólo veinticinco mil
quedan hoy en el planeta:
tan tremebunda es la grieta,
abierta de forma hostil
contra la supervivencia
de esta bellísima especie,
que cualquiera que se precie
condena la indiferencia
y el olvido sedicioso
ante la cruel amenaza
y el sinvivir que atenaza
a animal tan majestuoso.
Transatlánticos de hielo
se van hundiendo en el mar,
náufragos del gran deshielo
que no deja de avanzar.
Y, como el hielo es la noble
patria del oso polar,
un lastimero redoble
suena en el Ártico ya.

es muy triste ver como el mundo se acaba y la gente no se para a pensar no solo para los pobres ositos sino tambien para nosotros mismos