Televisión Española
por fin consiguió acertar:
con la serie "La señora"
nos dio una serie genial.
Mientras las demás cadenas,
en guerra en que no hay cuartel,
ofrecen series de pena
por su infumable nivel,
la 1, echándole ganas
y profesionalidad,
ha conseguido atinar
de pleno en toda la diana.
Es del todo apasionante
la historia de "La señora",
una historia evocadora
de una época trepidante,
situada en los años veinte,
en que las desigualdades
era moneda corriente
y en que la lucha de clases
era un hervor incipiente.
Justamente en ese ambiente
viven los protagonistas
su historia de amor, mal vista
por el común de la gente.
Genial está Adriana Ugarte
y genial, Roberto Sancho:
Adriana es "Victoria Márquez",
la hija de un potentado,
y Rodolfo Sancho es "Ángel",
que de ella está enamorado
..pero se hace sacerdote
porque a ello se ve obligado.
Los dos - héroe y heroína-
viven a contracorriente
esa pasión clandestina
como dos adolescentes,
con todos los ingredientes
propios de una bella intriga.
Historias de este calado
dan a los espectadores
el magnifico regalo
de evitarse los sopores
que producen otras series,
que dejan a la intemperie
los gustos y preferencias
que ,a veces, tiene la audiencia.
Cosa que, por cierto, olvidan
quienes, de forma mezquina
y notable cara dura,
sólo dan...telebasura.

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