¿Quién inventaría la cama?
Los libros no lo registran,
ni datos nos suministran
y habría que seguir su pista.
A mí la atención me llama
que un invento tan genial
no tenga una credencial
con fecha de nacimiento.
Y tengo el convencimiento
de que quien fue su inventor
sintió un poco de pudor
y el nombre no quiso dar
seguro que por temor
a que le iban a tachar
de ser bastante haragán.
La cama es siempre el remanso
ideal para el descanso
y es la cosa más perfecta
para una completa siesta.
Mas lo malo es que las camas
todos los días hay que hacerlas
porque, cuando te levantas,
quedan que da pena verlas.
Y, si eres un poco vago
y te acosa la pereza,
hacerlas te cuesta un trago,
y caerás en la torpeza
de abjurar de la limpieza
pasando así medio año
con las sábanas revueltas.
Un tal Enrico Berruti
ha inventado algo muy útil
y que es,a la vez, genial.
Tan genial que, despues de él
habrá un antes y un después
(igual que el anuncio aquél
de "el fregar se va a acabar").
Tras dar vueltas a la chila
y casi de carambola,
Enrico logró inventar
la cama que se hace sola.
Es cuestión de unos rieles
que las sábanas te dejan
como si fueran manteles,
suaves como una madeja,
lisos como una piel tersa:
el placer de los placeres.

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