Aún prosigue la polémica
con lo de "Física y Química",
una cuestión casi endémica,
que, a veces de forma cínica
y otras veces pantomímica,
es réplica y contrarréplica
e inagotable dialéctica
con crispaciones anímicas.
Asociaciones de padres
insisten en que hay desmadre
pues la Física que enseñan,
cuando hablan de la cigüeña
en el curioso instituto,
es la física del roce
que lleva directo al goce
por las buenas y a lo bruto,
y Química no la explican
pero que sí la practican
en privadas clases prácticas
de orgías epitalámicas.
O, dicho en otras palabras
y en un lenguaje de cabras:
No hay clases sino ajetreo
de devaneos y escarceos,
de galanteo y merodeo,
de sobeteo y manoseo.
...Y, visto así el panorama,
dicen que eso al cielo clama
y amenazan con vetar
los productos que se anuncian
en la serie que denuncian
por ser tan poco ejemplar.
Me parece un poco raro
que en esas asociaciones
aún no tengan nada claro
que eso de las prohibiciones
y posibles coacciones
pertenece ya al pasado.
La nube de la censura
-bastante la hemos sufrido-
ya descargó, por ventura.
Dejen de armar tanto ruido.
Si les causa sarpullido,
dense con algo una friega,
pero dejen la refriega
y moderen sus balidos.
La serie tiene un horario
que es propio mayores.
Háganlo reglamentario
para sus hijo, señores.
Evitarán los desmadres
si evitan las ocasiones.
¿O qué pretenden los padres:
hacer ellos los guiones?

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