Un burro de cuatro patas
-existen burros de dos-
por propinerle una coz
a un tipo, al que casi mata,
acabó siendo arrestado
y llevado al calabozo
donde tan bien se ha portado
que no causó ni un destrozo.
"Blaky"-es el nombre del burro-
se metió en una pelea
sin proferir ni un rebuzno.
Pero, de una forma fea
y asustado por las voces
y el fragor de la refriega
empezó a dar unas coces
que...venga Dios y lo vea.
Se lió, al perecer, tal cisco,
se organizó tal fregado
que se volvió un basilisco
dando coces y mordiscos
igual que un enajenado.
"Blaky" como no sabía
quién llevaba la razón,
repartió a diestro y siniestro
patadas a discreción.
Al llegar la policía,
se lo llevó detenido
y en sus ojos se leía:
"Yo no he sido, yo no he sido".
Cuando el dueño se enteró
de lo que había sucedido,
solamente comentó:
"razones habrá tenido".
Lo fue a buscar, lo besó
y, tras pagar la fianza,
a casa se lo llevó
y la diò una gran pitanza.

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