Juré no volver a hablar
del señor Risto Mejide
pero me voy a saltar
el propósito que me hice.
No lo puedo remediar:
hoy me quiero desahogar
porque el cuerpo me lo pide.
¡Ay, Evaristo, Evaristo,
que te has pasado de listo
y, por hacerte importante,
hasta el nombre recortaste
dejándolo sólo en Risto!
¡Qué forma de darte el pisto
tan triste y tan lamentable!
Lo tuyo ya es incurable:
plantándote una careta,
supiste armarte de jeta
y eso ahora ya es imborrable.
Lo juro por Belcebú:
tú dejarías de ser tú
si fueses de otra manera
y ser como eres quisieras.
Eso lo sabe cualquiera
en la China y en Perú.
Si no te muerdes la lengua
no es porque tu fama mengua
y eso te llevaría al paro.
No, yo lo tengo muy claro:
si la muerdes, te envenenas.
Por eso, tú sigue hablando,
insultando o criticando
y a los "triunfitos" faltando
de forma inmisericorde,
que para eso eres el borde
oficial de ese programa,
que hoy a la música infama
y precisa un epigrama
con su baja estofa acorde.
La pena es que este año "O. T."
no pita si no estás tú.
A ver si te enteras que...
hoy ser borde es...tu virtud:
tú eres el mejor aporte
a un anodino programa
que es un blando melodrama
que ya no hay quien lo soporte.

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