Un millón de palabras no te traerían de vuelta, lo sé, lo sé porque lo intenté.
Tampoco un millón de lágrimas, lo sé, porque las lloré...
Y hoy, la tercera y última tanda sobre los ex. Espero que os haya servido de ayuda o al menos, que hayáis pasado un rato entretenido. Espero, igualmente, que hayáis aprendido que el ex perfecto no existe y que es mejor obviar a esa persona con la que un día se compartieron fluidos, tiempo, dinero, casa, coche, perro y televisor.
El ex novio, novio de tu amiga: Fue tu novio durante un tiempo y de pronto, por esos avatares del destino (o porque ya no te aguantaba más), acabó siendo el novio de tu amiga. Hay que ser fuerte para soportar este tipo de ex, se puede caer en la trampa de preguntarse a diario qué tiene tu amiga que no tengas tú. Lo primero que hay que pararse a pensar es si ella es una amiga de las buenas o una simple conocida que te trae al fresco. En el primer caso, más vale que aceptes pronto la relación porque si no, acabarás haciendo doblete y tendrás a un ex novio y a una ex amiga. Por una cuestión de salud mental, hay que olvidar que una vez tuviste contacto físico con él, de lo contrario, correrás el riesgo de quedarte idiotizada de por vida. En reuniones y cenas, evita hablar todo lo que puedas, porque si eres como yo y perteneces a esa especie que tiene la boca como la de un buzón, creerás que todo lo que dices tiene doble sentido. Como cada vez que os veis, tus nervios te traicionan y no dejas de hacer el memo ni un solo instante, a nadie le sorprende que ya no esté contigo y esté con ella… Resumiendo: este ex no debería de existir ya que puede acabar con los nervios de cualquier persona. Demasiado estresante para soportarlo de por vida.
El ex laboral: ¡Qué malo es tener un ex que trabaja contigo, qué malo!, otro para mandar a la hoguera y otro que debería estar totalmente prohibido. A este no te lo quitas de encima ni con agua caliente. Estás condenada a sufrirle hasta que uno de los dos cambie de empleo (y tal y como están las cosas, cualquiera deja un trabajo así como así). No puedes engañarle diciendo que no puedes quedar porque tienes una reunión (una sola llamada de teléfono y sabrá que es falso), no puedes utilizar como excusa para no verle que estás de trabajo hasta las cejas, porque lo más seguro es que se pase por tu despacho y te pille ojeando el Elle… no puedes utilizar ninguna excusa laboral (que siempre son perfectas) porque lo más probable es que te pille… Lo peor de tener un ex así es que te toca verle en todo momento. Cuando estabais juntos os encontrabais en el ascensor y saltaban chispas, ahora, si coincidís (porque ya te cuidas muy mucho de que no sea así), decides que mejor te subes dieciocho pisos a patita por eso de que quien mueve las piernas, mueve el corazón. Solución: ignorar que un día tuviste algo con esta persona y someterte a un lavado de cerebro que te permita olvidar que mantuvisteis una relación. Ya sabes eso de “donde tengas la olla no metas la…”
El ex legal*: No es que sea un ex legal porque sea muy buena persona, es que la ley dice que es tu ex… si lo dijo un juez, no vas a ser tú el que lo ponga en duda. Un divorcio no tiene por qué ser algo traumático si mandas a tu ex a tomar viento y con un poco de suerte no le vuelves a ver. Los traumas vienen cuando algo te sigue encadenándote a él o ella. No hay que olvidar en ningún caso que esa persona te hizo perder el tiempo de una forma excepcional y se quedó con tus mejores años. Sí, vale, que también hubo momentos mágicos donde los dos os sentíais andar por las nubes: pero se os picaron las muelas de tanta dulzura y eso terminó. Si os andáis quejando que de que tu ex marido o tu ex mujer os siguen amargando la vida, es hora de arrancar de raíz a ese cáncer. Desaparece de su vida, sácalo del mapa, conciénciate de que se acabó y manda tejer un felpudo en el que ponga “Capri c'est fini”. Comienza tu nueva vida nueva sin esa persona y disfruta del no tener que rendir cuentas a nadie. Olvídate de todas esas tonterías que llevas escuchando toda la vida de paz, cordialidad, educación y buenos modales. Vete al mejor bufete de abogados y sal del juzgado cantando a voz en grito esa terrible canción de Pimpinela que tanto juego puede dar: “Vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa y pega la vuelta […] Vete, olvida mis ojos, mis manos, mis labios, que no te desean […] Vete, olvida que existo, que me conociste y no te sorprendas…”. Prepárate para todo y ármate de valor: ¿qué a tu ex le da por ir a bares de alterne y gastarse todo el dinero en el Casino Gran Madrid? ¿qué se gasta un pastizal en un deportivo descapotable y biplaza? Pues bravo por él, al fin y al cabo nunca dejaste de fastidiarle hasta convencerle en comprar el maldito monovolumen. No hagas mala sangre de eso, tú puedes dedicarte a inyectarte botox por todo tu cuerpo y a dormir desnuda sin el miedo de que ese asqueroso barrigón te ponga la mano encima. Si por el contrario, a ti te da por hacer turismo sexual en Cuba y tirarte a todo lo que tenga nuez, pues ¡ole, ole y ole!… pero nunca, en ningún caso, compartas tus nuevas aficiones con tu ex, ni las entenderá, ni las querrá saber: no puede existir amistad entre dos persona que primero se enamoraron, luego se alimentaron de pasión, más tarde firmaron una hipoteca, luego un matrimonio y por último, dejaron de quererse para después pasar a desearse poco menos que la muerte.
(*)Estos consejos no son aplicables si el matrimonio tiene hijos, ahí ni me meto que son palabras mayores.
Comentarios Recientes